viernes, 20 de julio de 2012

FARMAFFIA

Publicado por Miguel Jara el 18 de julio de 2012
El sábado por la mañana me leí de una sentada el último libro, ¡A dormir!, de Eduard Estivill, que con su apellido ha dado nombre a un “método” para hacer dormir a los bebés y también ha apellidado durante años la polémica.
No había leído otros libros suyos. Entiendo que este resume su método. De momento, como comentaba ayer en mi facebook me quedo con Ibón Olza. Estivill pone mucho cuidado en que su texto sea “científico” e intenta no herir sensibilidades pero en mi opinión no lo consigue. Lo que no puede ocultar el autor es cierto afán medicalizador. Estivill escribe en un capítulo sobre una de las enfermedades inventadas o exageradas, el Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI).
Lo define bien: “una inquietud que origina una necesidad imperiosa de mover las piernas“. Se suele dar sobre todo por las noches por lo que a algunas personas les cuesta dormir. Comenta que es un problema “muy nuevo” pero no lo es tanto, yo recuerdo que a mi padre cuando yo era niño ya le sucedía eso, luego debe ser algo antiguo. Otra cosa es que haya ciertos intereses en convertir en enfermedad “formal” lo que es un “problema” menor en la mayoría de las personas que lo padecen, sin conocer además su origen (primero se crea el concepto, luego se medica para ello y ya averiguaremos si el problema es real y cómo surge). A esto es a lo que Estivill da validez en el par de páginas que dedica al asunto:
“Afortunadamente, hoy tenemos medicamentos específicos para el síndrome”. Estivill se muestra partidario de medicar a un niño que no se sabe qué es lo que le ocurre por mucho que se le haya puesto una etiqueta. “Es muy importante diagnosticar la enfermedad correctamente”, indica. Bueno, yo creo que lo que hay que hacer es averiguar de dónde viene el problema para intentar atajar sus causas. En el camino lo mismo nos encontramos que a lo mejor ni merece la pena ponerle un nombre. Que con el debido conocimiento se hará un buen diagnóstico y se decidirá qué tratamiento se ofrece. Vete tú a saber, lo mismo no hace falta tomar nada.
Es útil conocer cómo nació el Síndrome de las Piernas Inquietas en el año 2003 (¿es a esto a lo que se refiere con “muy nuevo” Estivill?). Steven Woloshin y Lisa Schwartz, de la Escuela de Medicina de Dartmouth (New Hampshire) lo han documentado. Los medios de comunicación comenzaron a publicar temas relacionados con el SPI justo después de que en 2003 la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) lanzara una campaña para promocionar esta dolencia en un encuentro de la Academia Americana de Neurología. GSK estaba estudiando entonces el medicamento Requip (ropinirol), utilizado para tratar el Parkinson, en pacientes con Síndrome de las Piernas Inquietas y al tiempo lanzaba notas de prensa en las que aludía al gran número de personas que padecen este síndrome sin que los médicos lo diagnosticaran.
Woloshin y Schwartz analizaron los 33 artículos que trataban sobre el SPI publicados en la prensa tras la campaña de Glaxo y detectaron que los periodistas daban por buenas cifras de prevalencia muy elevadas no contrastadas. Además, exageraban los beneficios del tratamiento. Los periodistas no pararon de repetir cifras exageradas de prevalencia y la existencia de un fármaco mágico.
Estivill escribe que “es muy frecuente; un 10% de los niños de entre 3 y 12 años pueden padecerla en algún momento de su vida”.
También es interesante conocer cómo se ha difundido la enfermedad en España. En un correo electrónico publicado en la lista de discusión sobre medicamentos esenciales e-farmacos, Joan-Ramon Laporte, farmacólogo catalán de prestigio, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona y jefe del Servicio de Farmacología del Hospital Vall d’Hebron proponía:
“como interesante ejemplo de algunas estrategias utilizadas para inventar o exagerar enfermedades (…) una visita a la web de la Asociación Española de Pacientes con Síndrome de las Piernas Inquietas, donde llaman la atención varias cosas: En la página inicial hay una totalmente ilegal oferta de atención gratuita a cambio de participar en estudios clínicos. El video muestra opiniones de dos supuestos expertos que son contradictorias en muchos aspectos; uno de ellos insiste mucho en mecanismos moleculares que implicarían la racionalidad de un tratamiento farmacológico. La vaguedad o ausencia de definición de una enfermedad. La generación de confusión entre síntoma, síndrome o enfermedad. La exageración del problema con imágenes de un caso extremo del síntoma. El abultamiento de la prevalencia de la supuesta dolencia y las citas de porcentajes sin población de referencia. La previsión, en los estatutos de la asociación, de acuerdos con instituciones privadas con relación directa o indirecta con el supuesto síndrome. La falta de citas bibliográficas consultables. A falta de citas de trabajos científicos, la referencia a la aprobación por la FDA [agencia de medicamentos estadounidense] de fármacos para el Síndrome de las Piernas Inquietas”.
En el libro La salud que viene narro las estrategias de marketing del miedo que la citada asociación de pacientes y los laboratorios, GSK entre ellos, desarrollaron en nuestro país para introducir la enfermedad y la medicación ad hoc. Claro que hay personas que pueden presentar síntomas similares a los descritos por la “literatura científica”. Pero lo que advertimos quienes escribimos sobre el fenómeno del disease mongering o tráfico de enfermedades es precisamente que hay laboratorios que crean nuevos conceptos de enfermedad para “explicar” -y tratar de medicar- lo que sienten algunas personas -ni mucho menos la mayor parte de las diagnosticadas con estas denominaciones-. Muchas de ellas están sanas. Y cuando se trata de niños jugar con esto es muy peligroso.

EN CUBA


Los retos de la Salud

Estudiantes extranjeros de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas de La Habana. (Foto: Raquel Pérez)
Estudiantes extranjeros de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas de La Habana. (Foto: Raquel Pérez)
Este jueves 5.694 jóvenes de 59 países de América Latina, Asia y África recibieron en Cuba el título que los acredita como médicos. La última vez que estuve en esa escuela internacional me encontré desde un compatriota tomando mate hasta una chica de Mongolia lavando su ropa.
Este año va a la cabeza Bolivia con 2.400 graduados, seguida de Nicaragua, Perú, Ecuador, Guatemala y Colombia. Pronto estos médicos regresarán a sus comunidades con la ilusión de sumarse a la lucha contra las enfermedades, aunque realmente sólo algunos lo lograrán.
En muchos países los colegios médicos ponen fuertes obstáculos para reconocer los títulos de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM). Conozco a una chica salvadoreña que lleva años esperando la convalidación a pesar de haber estudiado incluso una especialidad.
Debido a estas limitaciones algunos graduados dejan sus naciones y emigran a países desarrollados donde los reconocen como médicos generales, les permiten hacer una especialidad y más tarde trabajar con los mismos derechos que un galeno local.
La situación hace que el efecto del proyecto sea más modesto de lo esperado. Además ninguno de los países beneficiados lo apoya económicamente por lo que la carga de miles estudiantes extranjeros es para Cuba cada vez más pesada.
Por lo pronto, fuentes de la Salud Pública cubana me confirmaron que la matrícula de la ELAM se reducirá a la mitad y nadie sabe con seguridad cuántas graduaciones más se podrán celebrar.
Es una lástima porque sacar un chico o chica de su comunidad, convertirlos en médicos y regresarlos para que atiendan a los suyos es un proyecto muy humano. Lo comprobé cuando vi a los graduados de la ELAM atendiendo enfermos entre los kunas.
El problema es que Cuba lo financia con el presupuesto de la Salud Pública y allí las cosas no andan tan bien como para tirar manteca al techo. Los hospitales sufren de una escasez crónica producto de la falta de dinero, la dilapidación de los recursos y la corrupción.
En este mismo momento el director de un importante hospital de la capital y decenas de sus subalternos están presos por montarse "el negocio por cuenta propia" pero con los recursos del Estado, cobrando por servicios que incluían desde abortos hasta cirugía estética.
El asunto no debería sorprender a nadie porque toda la clase política tiene alguna parienta o amiga que se ha hecho una liposucción o puesto implantes mamarios. Hasta la Aduana -tan estricta para otras cosas- deja pasar las prótesis sin cobrar aranceles.
Viendo cómo queda la silicona se puede pensar que vale la pena, pero seguramente no cree lo mismo el enfermo que espera por un salón quirúrgico mientras las chicas de la farándula y las amantes de la gente importante se quitan barriga para volver a usar bikini.
Parece que en la Salud Pública no bastará un simple "ajuste del modelo", en realidad necesita una reforma de fondo que termine con las construcciones inútiles, la compra de equipos inservibles, el robo de los alimentos, el mercado negro de medicinas y la corrupción.
Ayudaría mejorar los salarios de los médicos, respetar las promesas económicas que les hicieron a los que cumplían misión en el extranjero, facilitar el ingreso de sus pertenencias al regreso, darles la posibilidad de comprar automóviles nuevos y crear cooperativas de viviendas.
Los recursos no hay que buscarlos muy lejos, basta con dedicar una pequeña parte de lo que los mismos cooperantes generan con su trabajo en otros países. Sobran razones para que el personal cubano de la Salud sea el sector "mimado" de la sociedad.
Y, si hace falta ahorrar más, bastaría aplicar los acuerdos del Congreso del Partido Comunista que orientan a realizar un análisis del gasto que implica cada campaña de solidaridad cubana y propone que dicha colaboración reciba, cuando sea posible, la compensación de los costos.
Con 70 mil médicos, Cuba tiene el capital humano para apoyar a otros pueblos tras una catástrofe, pero sus recursos económicos son tan escasos que parece lógico buscar financiamiento. El intercambio con Venezuela y la coordinación con Noruega en Haití son ejemplos de que eso es posible.
Esta premisa podría servir también para prolongar la vida de la Escuela Latinoamericana de Medicina. No parece excesivo solicitar a los gobiernos que cubran los gastos de manutención de sus alumnos y, sobre todo, que garanticen la convalidación de los títulos.

jueves, 19 de julio de 2012

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Esta semana me he ido encontrando - y me consta que no he sido el único - a numerosos contactos compartiendo bulos de lo más variopinto en Twitter, blogs y, sobre todo, Facebook, que parece el servicio definitivo donde convergen todos los "fakes" que circulan por la red. Seguro que a muchos os sonará lo de los 56 días de Hollande o aquello de que en España hay 445568 "políticos profesionales", sin olvidar los típicos escritos con barbaridades que se atribuyen a un escritor de prestigio para darle más credibilidad (como uno en el que supuestamente Jose Luis Sampedro llama "hijo de p." a cierto político).
Lo más interesante es que, al menos en mi caso, me he encontrado que estos bulos han sido compartidos por gente inteligente y con criterio, con la que se puede hablar razonadamente. Siendo así ¿cómo es posible que en la era de internet, con tantas fuentes para poder contrastar rápidamente los datos estos bulos tengan tanto recorrido? ¿cómo en la era de los blogs, de la posibilidad de tener comentarios y con miles de ojos vigilando, estamos peor que cuando circulaban los powerpoints en las cadenas de correo?
Seguramente la primera causa es la predisposición que tenemos todos a otorgar verosimilitud a aquello que queremos creer, cuando nos dicen precisamente aquello que queremos escuchar. Y ahí todos podemos caer en la tentación de darle a ese compartir en el preciso instante en que hemos sido compensados con ese instante de reafirmación de nuestros prejuicios sobre cualquier tema. Si uno quiere creer que Hollande ha arreglado Francia y ha abierto miles de centros de investigación y guarderías apretando a las grandes empresas en un plis plas o que la crisis en España es culpa de los cientos de miles de políticos que nos cuestan dinero y que con quitarlos ya estará todo arreglado y el coste de compartirlo es tan bajo (un click), no es de extrañar la capacidad de viralidad de estos bulos.

No creas nada que no venga con los enlaces a las fuentes para poder contrastarlo


De un tiempo a esta tarde me he impuesto no otorgar carta de verosimilitud a ningún tipo de información que no venga acompañado de los enlaces a las fuentes de quien ha desarrollado la pieza para poder contrastar, profundizar y analizar la fiabilidad de lo que me están contando.
Y esta exigencia de enlaces no se agota en quien ha sido la fuente del -todavía presunto - bulo, esas páginas del tipo "nuevomediotovaiamasarmarillistaquelosanteriores.com" o "soyelbloggermasmilitantedelplaneta.com", ni siquiera aunque vengan de un blogger o medio con un prestigio labrado durante años. No pocas veces uno se encuentra que cuando tratan un tema del que uno sabe bastante dan pábulo a un rumor, a un estudio inconsistente o directamente toman por cierto cualquier afirmación que venga de un "experto".
Si el medio o el blogger no me proporciona sus fuentes ya sea con enlaces o al menos citándolas, si no me explica cómo ha conseguido averiguar eso que afirma, por mi parte el contenido pasa a estar en "cuarentena" y no lo tomo por cierto hasta que informaciones posteriores lo confirmen más allá de la duda razonable.

Una era de información y contenidos "curados" por los usuarios

En una web en la que los contenidos llegan a nosotros porque "nos los descubren", el rol del usuario a la hora de compartir y emitir otras señales sociales (votar, comentar) cada vez es más relevante en el proceso completo de la información. Este ciclo no acaba ni mucho menos con la publicación, en ese momento empieza el escrutinio público y la distribución y cada vez vamos a necesitar mecanismos para que los desmentidos de los bulos afloren.
¿Qué mecanismos tenemos a día de hoy? Para empezar siempre considero más fiable un contenido de un medio con comentarios abiertos y una pieza que haya pasado el filtro de los "curators" (perdón por el anglicismo, pero las traducciones "comisario" o "filtro" no me acaban de convencer) que tengo por referencia o de una comunidad tipo Menéame. En los sistemas de comentarios hecho de menos mecanismos de meritocracia como el que tenemos en Weblogs SL, la visibilidad la otorga la propia comunidad, de forma que si un comentario desmiente la noticia o la matiza, es muy probable que otros usuarios lo voten y lo sitúen el primero. También estoy pendiente de proyecto como Fixmedia, cuyo objetivo es precisamente "mejorar las noticias" con información adicional.
En todo caso, estos mecanismos son insuficientes a día de hoy. Una era en la que los ciudadanos son una pieza clave en la calidad y la distribución de la información debería llevarnos a potenciar el sentido crítico, a desarrollar mecanismos para filtrar y discriminar y para intentar tener la responsabilidad de que lo que distribuimos tiene al menos un alto grado de verosimilitud y podemos trazar el origen de la información. El disponer de enlaces a las fuentes para poder contrastarlo debería ser una primera base para conseguirlo.

EL DOCTOR NEANDER

Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales

Restos dentales encontrados en la cueva asturiana de El Sidrón demuestran que conocían las cualidades curativas y nutricionales de las plantas

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Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales
Karen Hardy
Material hallado en los restos dentales
Los neandertales eran unos seres sofisticados. Atendían a los enfermos, enterraban a sus muertos y adornaban su cuerpo. Ahora se ha conocido otro dato sorprendente sobre su forma de vida, en concreto sobre su dieta. No solo incluían en su alimentación una gran variedad de plantas, sino que también conocían sus cualidades curativas y nutricionales. Incluso tomaban manzanilla, probablemente cruda, para tratar sus males. Un equipo de investigadores de España, Reino Unido y Australia ha obtenido la primera prueba molecular de ese comportamiento gracias al análisis de restos dentales de cinco neandertales de la cueva de El Sidrón, en Asturias. Los resultados se publican esta semana en la revista Naturwissenschaften-The Science of Nature.
Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales
CSIC
Muestras de dientes
Hasta hace poco se pensaba que los neandertales, que desaparecieron hace entre 30.000 y 24.000 años, eran predominantemente carnívoros. Sin embargo, distintas investigaciones han aportado pruebas de que tenían una dieta variada, mucho más compleja de lo que se creía, que incluía distintas verduras. Científicos liderados por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de York han identificado el material atrapado en el sarro de diez muestras de cálculos dentales (placa dental calcificada) de neandertales de la cueva de El Sidrón y han hallado la primera prueba molecular de que un individuo de esta especie ingirió dos tipos de plantas medicinales: aquilea y camomila.
Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales
CSIC
Cueva de El Sidrón
En investigaciones realizadas en 2009 por el equipo de excavación de El Sidrón se había identificado el gen neandertal que les dotaba para percibir el gusto amargo. Y la aquilea y la camomila lo son. «Como estas plantas tienen un sabor amargo y bajo poder nutritivo, llegamos a la conclusión de que las usarían por razones medicinales, como hacemos ahora», explica Antonio Rosas, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. El científico cree que estas plantas eran consumidas probablemente crudas, ya que no hay indicios de que fueran «cocinadas», aunque sí se conoce que los neandertales pasaban por el fuego algunos alimentos. «Además de ingerirlas, pudieron aplicárselas directamente en la piel», apunta Rosas.

Uso del fuego

Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales
CSIC
Antonio Rosas
En los análisis de las muestras dentales, realizados con complejas técnicas como la espectrometría de masas, han aparecido otros compuestos orgánicos. Por ejemplo, gránulos de almidón triturados, muy nutritivos, procedentes de tubérculos, legumbres, gramíneas o cortezas de árbol, los más antiguos confirmados hasta ahora mediante test bioquímicos (43.000 años). También se han hallado moléculas que se producen en la combustión de la madera, lo que demuestra «un uso intensivo del fuego; inhalaban humo con asiduidad», dice Rosas.
«Es fascinante lo que podemos llegar a conocer de una muestra de sarro», afirma el investigador. «Los neandertales eran distintos a nosotros, pero cada nuevo descubrimiento acentúa más su humanidad. Posiblemente darán más que hablar en los próximos años».

martes, 17 de julio de 2012

¿LISTAS O INTELIGENTES?

Lo dice la ciencia: la mujer es ya más lista que el hombre


Lo dice la ciencia: la mujer es ya más lista que el hombre
El aumento de la presencia social de la mujer podría explicar el aumento de su CI. (Corbis)
 
Puede que la guerra de los sexos no termine nunca, pero las mujeres han ganado estos días una batalla decisiva: han superado a los hombres en los test de inteligencia. Desde que los países occidentales empezaron a aplicar este tipo de pruebas, el Coeficiente Intelectual (CI) de las mujeres había permanecido, de media, hasta cinco puntos por detrás de los hombres, lo que llevó a muchos psicólogos a pensar que éstas podrían tener importantes diferencias genéticas. Esta teoría fue rechazada hace muchos años, mientras las mujeres se acercaban con fuerza a las puntuaciones de los hombres en este tipo de pruebas, y este año, por primera vez, han batido a los hombres.
El Coeficiente Intelectual de las mujeres seguirá creciendo a mayor ritmo que el de los hombresEl hallazgo ha sido anunciado por James Flynn, una autoridad mundial de las pruebas de inteligencia, que planea publicar un libro sobre este asunto. Flynn, que trabaja como profesor de estudios políticos en Nueva Zelanda, se dio a conocer por definir el conocido como ‘Efecto Flynn’, según el cual el CI de la población sube de forma continua y sostenida, año a año, en todas partes del mundo –en los países occidentales en torno a tres puntos por década–.
En una entrevista al dominical británico The Sunday Times, el profesor ha asegurado que este logro de las mujeres “es consecuencia de la modernidad”, y asegura que su CI seguirá creciendo a mayor ritmo que el de los hombres. El profesor, de todas formas, se muestra cauto y reconoce que se necesitan más datos para explicar esta tendencia, que ha podido registrar analizando los registros de la mayor parte de los países de la Unión Europea, EE.UU., Canada, Australia, Nueva Zelanda y Argentina.
Un aumento abierto a múltiples interpretaciones
En opinión de Flynn el auge del CI se está dando por igual en hombres y en mujeres, y la tendencia es que ambos sigan creciendo, pero “la mejora es más marcada en las mujeres pues tuvieron más desventajas en el pasado”. Hay diversas teorías para explicar por qué las mujeres han logrado superar a los hombres en los test de inteligencia. Algunos investigadores creen que la sociedad exige un esfuerzo mayor a las mujeres, que deben cumplir múltiples tareas, tanto en el entorno familiar como en el laboral, lo que las haría más inteligentes. Otra teoría es que las mujeres siempre han sido ligeramente más inteligentes, pero hasta ahora no habían mostrado todo su potencial debido a la preeminencia social del hombre.
En cualquier caso, según Flynn, el CI de hombres y mujeres seguirá creciendo, pues el mundo es cada vez más complejo y “vivir en él requiere un pensamiento más abstracto”. Según el profesor, que ha publicado numerosos libros al respecto, el CI ha crecido de media en 30 puntos en los países en los que se ha estado midiendo desde hace un siglo. Una cantidad muy significativa que sirve como pilar de su teoría: la inteligencia no es genética y puede ser perfeccionada.

lunes, 16 de julio de 2012

las tomografias no son inocuas...algunas matan.

 ADVERTENCIA POR LOS RIESGOS DE RADIACION EN LA UTILIZACION DE TOMOGRAFIAS COMPUTADAS

Los peligros de una práctica en aumento

La Asociación Médica de los Estados Unidos publicó una investigación que mostraba que alrededor del dos por ciento de los casos de cáncer que se diagnostican en ese país podrían relacionarse con tomografías computadas.
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 Por Pedro Lipcovich
“Gracias a las investigaciones sobre relación entre riesgo de cáncer y radiación procedente de tomografías computadas, el crecimiento de estos estudios disminuyó en Estados Unidos en los últimos años”, según una publicación de la Asociación Médica de ese país: es que la conciencia de esos riesgos “impactó en la frecuencia con que los médicos ordenan tomografías computadas”. Esto a su vez respondería a “los importantes esfuerzos educativos de las organizaciones médicas”. La necesidad de esta labor de educación –sobre médicos y pacientes– surgió a partir de una serie de estudios significativos, entre ellos el que indica que “alrededor del dos por ciento de los casos de cáncer que se diagnostican en Estados Unidos podrían relacionarse con tomografías computadas”, ya que “el riesgo de cáncer permanece elevado por muchas décadas después de la exposición”. En ese marco, “cada médico debe evaluar cuidadosamente los beneficios que espera de cada tomografía computada e informar ampliamente a sus pacientes sobre los riesgos conocidos de radiación”.
Los datos fueron anunciados el mes pasado en American Medical News, publicación electrónica de la Asociación Médica de Estados Unidos (AMA). “El mensaje de ser más consciente de los riesgos de la radiación está alcanzando a los proveedores de salud y es probable que éstos hayan empezado a hablar del tema con sus pacientes”, estimó Keith Kocher, profesor de medicina de emergencia en la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan. Entre 1996 y 2007, el uso de tomografías computadas en los servicios de emergencias se había multiplicado por cuatro, pero permaneció estable entre 2008 y 2009. La publicación puntualiza que “también podría haber contribuido la reducción de los pagos de Medicare (seguro de salud de ese país) por estos diagnósticos”.
El uso de tomografías computadas se había triplicado entre 1996 y 2010, desde 52 hasta 149 por cada mil pacientes, pero el crecimiento anual bajó desde el 10,2 por ciento entre 1998 y 2005 al 4,2 por ciento entre 2005 y 2008; “tendió a estabilizarse desde 2007”, según la publicación de la AMA. David Seidenwurm –titular del panel de AMA que, en 2011, desarrolló medidas para reducir tomografías innecesarias y optimizar la dosis de radiación– destacó que “hay en marcha numerosos proyectos para propiciar el uso adecuado del diagnóstico por imágenes”.
En 2009, la revista Archives of Internal Medicine publicó un artículo de Rebecca Smith-Bindman y colaboradores que, a partir de una muestra, sostiene: “Se estima que una de cada 270 mujeres a las que se les realizó angiografía coronaria por tomografía computada a los 40 años de edad desarrollará cáncer por ese motivo (uno en 600 varones), en comparación con una en 8100 mujeres que tuvieron una tomografía computada de cabeza a la misma edad (uno en 11.080 hombres). Para pacientes de 20 años, los riesgos se duplican, y para pacientes de 60 años son un 50 por ciento más bajos” (porque la expectativa de vida, a lo largo de la cual pueden contraer cáncer, es menor). Y advierte que “para cada tipo de tomografía computada, la dosis varía entre las instituciones e incluso en la misma institución, con una variación de hasta 13 veces entre la dosis más alta y más baja para cada estudio. Las dosis de radiación son mayores y más variables de lo generalmente admitido, lo cual subraya la necesidad de una mayor estandarización entre las instituciones”.
El mismo año en la misma revista, la investigación “Riesgos proyectados de cáncer por exámenes de tomografía computada efectuados en Estados Unidos en 2007” –por Amy Berrington de González y colaboradores– estima que “29.000 cánceres futuros podrían relacionarse con las tomografías computadas efectuadas en Estados Unidos en 2007”; este número equivale a “aproximadamente el 2 por ciento del total de 1,4 millón de cánceres que se diagnostican anualmente en Estados Unidos”, y toma en cuenta que “el riesgo de cáncer permanece elevado por muchas décadas después de la exposición a la radiación”.
También en Archives... en 2009, “Riesgos de cáncer y exposición a radiación proveniente de tomografías computadas: ¿cómo podemos estar seguros de que los beneficios superan a los riesgos?”, firmado por Rita Redberg, destaca que “los pacientes deberían ser plenamente informados sobre el riesgo de radiación: actualmente, muy pocos pacientes saben que una sola tomografía computada representa una radiación equivalente a centenares de radiografías de pecho”. Señala “la probabilidad de un uso excesivo de este procedimiento en lugares de Estados Unidos” y advierte que “la explosión de exámenes por tomografía computada en la pasada década ha sobrepasado la evidencia de sus beneficios”. Destaca que “cada médico debe evaluar cuidadosamente los beneficios que espera de cada tomografía computada e informar ampliamente a sus pacientes sobre los riesgos de radiación”. En 2010, el Colegio Estadounidense de Radiología se unió con la Sociedad de Radiología de Estados Unidos para la iniciativa “Imágenes con prudencia” (Image Wisely), que ofrece instrucciones para bajar la dosis de radiación en todos los pacientes.
Los pocos estudios efectuados sobre el grado de conciencia de los médicos arrojaron resultados alarmantes. Dos artículos de 2004 en la revista Clinical Radiology (del Royal College of Radiologists de Gran Bretaña) arrojaron que “sólo uno de cada cinco médicos prescriptores tenía conciencia del riesgo de inducir un cáncer a partir de una tomografía computada de abdomen”. El segundo, firmado por especialistas de la Universidad de Yale, advirtió que sólo el 47 por ciento de los radiólogos reconocían que un examen de tomografía computada implicaba un riesgo aumentado de cáncer; de los médicos prescriptores, sólo el 9 por ciento lo sabía y, de los pacientes, apenas estaba informado el 3 por ciento. Aun en 2012, un artículo en la revista ISRN Gastroenterology (“Minimización de la exposición a la radiación debida a la tomografía computada en la enfermedad inflamatoria del intestino”) advierte que “los médicos se desempeñan desalentadoramente al subestimar las exposiciones a la radiación asociadas con estudios de diagnóstico por imágenes”.