Qué tienen en común las galletitas y las metanfetaminas?
(Illustration by Josh Cochran for the New York Times)
POR Richard A. Friedman
Como psiquiatra, nunca he conocido a un
paciente que disfrute ser drogadicto o comedor compulsivo. ¿Por qué
alguien continúa consumiendo drogas a pesar de las consecuencias médicas
y la condena social? ¿Qué hace que alguien coma cada vez más, aunque
corra el riesgo de afectar su salud?
Una respuesta a estas preguntas es que los humanos modernos han diseñado el ambiente perfecto para generar ambas adicciones.
A nadie le sorprenderá saber que el estrés posibilita que la gente
busque consuelo en las drogas o en la comida. Sin embargo, persiste el
mito de que la adicción es una falla moral o una conducta para la que se
nace con una predisposición: que los adictos tienen el control por
completo o que están mal de la cabeza.
Ahora contamos con un corpus de investigaciones que establece
definitivamente la relación entre el estrés y la adicción. Además,
muestra que podemos cambiar el camino hacia la adicción si modificamos
nuestro entorno. Los neurocientíficos han descubierto que la comida y
las drogas tienen por objetivo común el “circuito de recompensa” del
cerebro, y que el cerebro de los humanos y otros animales estresados
sufren cambios biológicos que pueden tornarlos más susceptibles a las
adicciones.
En un estudio realizado en 2010, Diana Martinez y sus colaboradores
de Columbia escanearon los cerebros de un grupo de sujetos de referencia
sanos, y descubrieron que un bajo estatus social y el menor grado de
apoyo social percibido —ambos considerados factores de estrés— estaban
correlacionados con menos receptores dopaminérgicos D2 en el circuito de
recompensa del cerebro.
Todas las recompensas —el sexo, la comida, el dinero y las drogas—
causan una liberación de dopamina, lo que genera una sensación de placer
y le dice al cerebro algo como: “Esta es una experiencia importante.
¡No la olvides!”. El circuito de recompensa evolucionó para ayudarnos a
sobrevivir empujándonos a ubicar comida o sexo en nuestro entorno. Hoy
en día, mientras más receptores D2 tengas, mayor será tu nivel natural
de estimulación y placer, y menor la probabilidad de que busques drogas o
comida reconfortante para compensarlos.
Nora Volkow, directora del Instituto Nacional de Drogadicción de
Estados Unidos, y sus colaboradores lo demostraron en un estudio sobre
el medicamento Ritalin. Los sujetos sanos que no consumían drogas pero
que tenían menos receptores D2 experimentaban al estimulante como algo
placentero, mientras que quienes tenían más receptores lo consideraban
desagradable.
La cantidad de receptores no solo predice el consumo de drogas, sino
que también se ven afectados por estas. En ese mismo estudio, Volkow
descubrió que las personas adictas a la cocaína, la heroína, el alcohol y
las metanfetaminas presentan una reducción significativa en los niveles
de receptores D2 que persiste mucho tiempo después de que se ha
detenido el consumo de drogas. Estas personas son mucho menos sensibles a
las recompensas, tienen menos motivación y pueden considerar el mundo
un lugar aburrido, lo que los hace susceptibles a buscar un medio
químico para mejorar su día a día.
La exposición a las drogas también contribuye a la pérdida de
autocontrol. Volkow encontró que los niveles bajos de D2 estaban
vinculados con una actividad menor de la corteza prefrontal, lo que
afectaría la capacidad de pensar de manera crítica y resistir.
La misma neurociencia nos ayuda a entender por qué se come
compulsivamente. La comida, como las drogas, estimula el circuito de
recompensa del cerebro. La exposición crónica a alimentos ricos en
grasas y azúcar se asocia igualmente con niveles más bajos de D2, y
también es más probable que a la gente con niveles bajos de D2 se le
antoje este tipo de alimentos. Se trata de un círculo vicioso en el que
una mayor exposición da pie a más antojo.
Volkow y sus colaboradores demostraron que las personas con obesidad
mórbida tenían niveles de receptores D2 reducidos, y que la reducción
era proporcional a su índice de masa corporal. Las implicaciones de este
circuito de recompensa disminuido es que el consumo de comida normal no
les parece recompensa suficiente.
Al mismo tiempo, cuando se les expone a fotografías u olores que
predicen una recompensa de comida, experimentan antojos más intensos que
las personas sin obesidad. Así, al igual que los drogadictos, los
obesos con menos receptores D2 también muestran una actividad reducida
de la corteza prefrontal, lo que hace más difícil que tengan
autocontrol.
En este punto tal vez te estés preguntando qué es lo que controla el
circuito de recompensa en primer lugar. En parte es genético. Sabemos
que ciertas variaciones de genes elevan el riesgo de caer en la adicción
a determinadas drogas. Sin embargo, los estudios realizados con monos
sugieren que nuestro entorno puede derrotar a la genética y reprogramar
el cerebro, es decir: aunque no podemos cambiar nuestra genética, sí
podemos modificar nuestro ambiente.
Michael Nader, de la Facultad de Medicina Wake Forest, demostró lo
anterior en un estudio realizado con monos y cocaína. Cuando se
transfiere a monos de jaulas individuales y se les aloja en un grupo,
algunos se tornan dominantes y otros adoptan un papel de sumisión. Para
los que se vuelven dominantes —lo que significa que obtienen más
atención, se les acicala más y tienen mayor acceso a comida y lujos—,
este es un cambio positivo. Ahora tienen más receptores dopaminérgicos
D2 y están menos interesados en ingerir cocaína. Por el contrario, para
los sumisos estar en el entorno grupal es un cambio estresante, y
responden incrementando su consumo de cocaína.
De manera impactante, los efectos del ambiente son fácilmente
reversibles: si se estresa al mono dominante regresándolo a una jaula
solitaria, sus receptores D2 caerán… y su gusto por la cocaína se
incrementará. En otras palabras, simplemente cambiando el entorno se
puede aumentar o disminuir la probabilidad de que un animal se convierta
en drogadicto.
Parece que lo mismo sucede con los humanos. Incluso la gente sin
predisposición innata a las adicciones puede volverse dependiente de las
drogas si está estresada. ¿Debería sorprendernos, entonces, que la
situación económicamente aterradora en la que están muchos
estadounidenses pueda convertirlos en adictos? Literalmente tendríamos
distintos cerebros dependiendo del código postal, las circunstancias
sociales y el nivel de estrés.
El último componente importante de la adicción es el acceso. Sin
importar lo estresado que estés, obviamente no te convertirás en adicto a
menos que estés expuesto a las drogas. Lo mismo se aplica a la
sobreingesta compulsiva.
A lo largo de la historia la comida fue escasa, así que atiborrarte
de tantas calorías como pudieras mientras estaban disponibles
representaba una gran ventaja para sobrevivir. En la sabana no había
torta de chocolate sin harina.
Evolutivamente nada nos ha preparado para el doble embrujo de la
comida moderna, llena de calorías, y las poderosas drogas recreativas.
Su poder para activar nuestro circuito de recompensas, reprogramar
nuestro cerebro y empujarnos hacia el consumo compulsivo no tiene
precedentes.
La industria de los alimentos procesados ha transformado nuestra
comida en una especie de droga, mientras que la industria farmacéutica
sintetiza drogas cada vez más potentes que se han desviado hacia un uso
recreativo. Extrajimos opio de la amapola y pronto descubrimos cómo
hacer opiáceos miles de veces más potentes y adictivos. No contentos con
fumar marihuana, dimos origen a cepas más potentes de la planta,
extrajimos los cannabinoides activos y llegamos a versiones sintéticas
más peligrosas. La lista puede continuar.
Por último, la industria de la publicidad también puede desempeñar un
papel en esto. Volkow dice que ella y sus colaboradores ahora están
“analizando cómo responde el cerebro a los mensajes subliminales” sobre
la comida y las drogas. Su hipótesis es que los drogadictos y los obesos
son más susceptibles a esos mensajes.
Por fortuna, nuestro cerebro es notablemente moldeable y sensible a
las experiencias. Aunque es mucho más fácil decirlo que hacerlo, el
simple hecho de limitar nuestra exposición a alimentos con alto
contenido calórico y drogas reconfiguraría nuestro cerebro de manera
natural para encontrar placer en alimentos más saludables y tener una
vida sin drogas.
Mientras tanto, vale la pena recordar que no podemos controlar
nuestros genes ni las desgracias que nos suceden, mucho menos su impacto
en nuestro cerebro. Con la mezcla adecuada de adversidad y estrés,
hasta las personas más disciplinadas pueden caer presas de una adicción a
las drogas o la comida. Richard A. Friedman es profesor de psiquiatría clínica y director
de la clínica de psicofarmacología en Weill Cornell Medical College, y
escribe artículos de opinión.
Los mayas y su sexualidad
Lujuria, amor, placer y
sexualidad tuvieron un profundo valor entre los mayas, que solían
identificarse con ciertas artes como la plumería o con cierto tipo de
flores.
Los mayas no constituyeron un conglomerado
estable y homogéneo, sino que cada ciudad era en sí un Estado gobernado
de manera independiente. Sin embargo, la lujuria, el amor, el placer y
la sexualidad tuvieron un profundo valor entre los mayas, que solían
identificarse con ciertas artes como la plumería o con cierto tipo de
flores.
La exaltación de los sentidos y la carnalidad se veían reflejadas de
tal manera que la rubicundez y la gordura fueron apreciados como
atractivos sexuales.
La sexualidad de los mayas estaba estrechamente ligada con todo lo
referente a la naturaleza, el mundo así como su orden y funcionamiento.
El deseo sexual formaba parte de los ritos de guerra y religión. Los
mayas decían que el cuerpo es pasajero y el cuerpo sexual solamente
conoce lo que siente.
La diosa de la Luna era la encarnación de la identidad maya, era un
símbolo de generación, de maternidad Esta diosa mantenía relaciones
sexuales con otros dioses y de esa manera surgió el pueblo maya.
La concepción de la sexualidad en este pueblo no discrimina entre
heterosexuales y homosexuales, la misma diosa Luna, siendo una fuente de
creación, es bisexual. Su identidad con el todo que los rodea, impregna
cada aspecto de su cultura y su sexualidad con esta adoración a la
deidad, realizada por hombres y mujeres.
El hombre, entre los mayas, era el proveedor, padre, sustentador del
poder, activo y público. Los hijos varones abandonaban la casa paterna a
la edad de doce años para habitar en las casas comunales, donde eran
entrenados en el arte de la guerra y la religión. Allí solían permanecer
hasta que sus padres le buscaban esposa para que se casaran.
En dichas casas comunales eran sometidos a una rigurosa disciplina
militar para que desarrollasen sus cuerpos; la destreza del manejo de
las armas era indispensable. Eran sometidos a pruebas de valentía, como
capturar un determinado animal con sólo un cuchillo o permanecer varios
días encerrados en una caverna oscura, etc. Eran instruidos en los
diversos ritos para mantener complacidos a los dioses, practicaban el
ayuno y el autosacrificio.
Grabado de la gruta de Naj Tunich, en el Petén Guatemala
El uso de ciertos alucinógenos era consentido bajo supervisión de los
sacerdotes, pero en ningún caso se les permitía la embriaguez, que sólo
se permitía a la nobleza y en unos pocos actos rituales. Adquirían
esclavos masculinos en sus incursiones o guerras para que cumpliesen la
función de servidores sexuales. Otros investigadores piensan que hacían
uso de prostitutas sagradas.
La misma práctica fue recurrente en la aristocracia, donde se hacía
la adquisición de esclavos sexuales para los hijos varones de los
nobles. Era mal visto el sexo heterosexual antes del matrimonio incluso
con las esclavas.
Una de las principales obligaciones de los padres en
la civilización maya era seleccionar una pareja homosexual para sus
hijos varones tan pronto alcanzaban la adolescencia. Vivían juntos hasta
que se casaban con una mujer en torno a los 20 años de edad.
LA MUJER MAYA
La mujer era generadora de vida, proporcionaba los alimentos,
mantenía la relación afectiva de la familia, se encargaba de las tareas
domésticas. Desde su nacimiento estaba destinada a sostener la vida, a
aprender a mantener complacidos tanto a su familia, la sociedad y los
dioses.
Fray Diego de Landa hace mención en su obra "relación de las cosas de Yucatán", decía: “que
las indias de Yucatán son en general de mejor disposición que las
españolas, y más grandes y bien hechas (pero) no son de tantos riñones
como las negras. Préciense de hermosas las que lo son y a una mano no
son feas;… tenían por costumbre aserrarse los dientes dejándolos como
dientes de sierra y eso tenían por galantería y hacían ese oficio unas
viejas limándolos con piedras y agua…; los indios de Yucatán son gente
bien dispuesta, altos, recios y de mucha fuerza… Tenían por gala ser
bizcos, lo cual hacían, por arte, las madres, colgándoles del pelo,
desde niños un pegotillo que les llegaba al medio de las cejas… y tenían
las cabezas y frentes llanas, hecho también por sus madres…, no criaban
barbas y decían que les quemaban el rostro sus madres con paños
calientes siendo niños, para que no les naciesen”.
En la cultura maya, las mujeres jugaron un papel importante dentro de
la sociedad en todos los ámbitos de la vida política, social y
religiosa. Eran fundamentales para dar el equilibrio necesario en la
vida. Se ocupaban espacios distintos que no implicaban inferioridad o
superioridad. No se ve un antagonismo entre lo femenino y lo masculino,
no hay una lucha de ambos sexos, que se desarrollan separados para
unirse en el cumplimiento del destino de la generación y el equilibrio
del mundo y su cosmos.
Su formación se encontraba bajo el seno familiar especialmente la de
sus padres. Las niñas al igual que los niños a partir de los tres años
empezaban a desarrollar sus actividad con respecto a su sexo, la niña
permanecía dentro de la casa ayudando a la madre con los labores
domésticas, relegándola casi de todas las actividades que implicaran o
concernieran al ser masculino.
Su papel como madre era sumamente importante desde que tenía hijos.
La mujer maya era cuidada y asistida por las mujeres de la familia y
asistida en el parto. En su función de cuidar de los hijos era ayudada
por su madre, suegra o demás familiares femeninos. Estaba
terminantemente prohibido embriagarse o incurrir en actitudes
escandalosas.
El papel que desempeña la mujer dentro de esta sociedad es
consecuencia de la educación recibida desde la niñez, porque desde esa
edad todo se reduce al hogar, a las labores domésticas cotidianas, como
preparar la comida, tejer, abastecer de ropa a la familia, ocuparse de
los hijos y ayudar en momentos determinados a los hombres como sucedía
en las siembras o en la recolección. La mujer tuvo posiciones elevadas
en la sociedad y algunos casos fueron gobernantes como la reina roja de
Palenque y Seis Cielo en el Naranjo Guatemala, así como en las
representaciones de las deidades femeninas de importancia en el panteón
maya.
Fray Diego de Landa consideraba que la mujeres mayas eran “grandes
trabajadoras y vividoras porque de ellas cuelgan los mayores y más
trabajos de la sustentación de sus casas y educación de sus hijos y paga
de sus tributos, y con todo esto, si es menester, llevan algunas veces
carga mayor labrando y sembrando sus mantenimientos”.
La virginidad poseía una alta estimación, llegando a equiparar el
himen con una joya preciosa. A partir de la niñez se les colocaba una
concha atada con un cordón debajo de la cintura, como símbolo de
virginidad. Si una mujer dejaba de ser virgen muy joven o sin tener un
varón con quien casarse, se decía que los dioses pudrirían sus carnes.
El ideal era que hombres y mujeres vivieran su vida adulta dentro del
matrimonio.
Cuando la mujer maya llega a la tercera edad es reconocida como sabía
y tratada con gran respeto por su comunidad, de hecho en algunos casos
era la encargada de velar por la salud de sus familiares y mantener
complacidos a los dioses. Por otro lado, con respecto a su vida sexual
se pensaba que las mujeres continuaban teniendo deseo sexual hasta la
vejez, idea diametralmente opuesta a la que se da en el mundo occidental
actual.
Los hombres y las mujeres han sido creados dentro del pensamiento
prehispánico en igualdad de circunstancias. Cada uno de ellos tiene en
la tierra una serie de funciones con las cuales ha de cumplir. Por lo
tanto, no manifestaban desigualdades y sojuzgamiento evidente entre
hombre y mujeres; simplemente se ocupaban espacios distintos que no
implicaban inferioridad o superioridad, es decir se era diferente mas no
desigual.
Los papeles femeninos no son en absoluto inferiores a los masculinos,
ambos son complementarios del otro y tan necesarios en la vida de la
sociedad tradicional mesoamericana que no existen distinciones. Lo
femenino y lo masculino constituían un todo indisoluble, creadores
indispensables de la vida.
EL MATRIMONIO
La unión matrimonial tenía como primer objetivo mantener y reproducir
la especie, es decir para poblar la tierra de seres humanos.
Posteriormente, se producen cambios y el matrimonio se volvió una
estrategia social y política para llevar a cabo alianzas o uniones con
otros grupos de familia o linajes dentro de la clase alta, de la misma
forma para la gente común dentro del mismo grupo social perteneciente.
Al convertirse el matrimonio en una estrategia, más que una unión de
acuerdo mutuo, se convierte un asunto de familia y no de los que se iban
a casar, “los padres tenían cuidado en buscarles con tiempo a sus hijos, mujeres de estado y condición, y si podían en el mismo lugar”.
Existía la figura del concertador de matrimonio que se aseguraban que
los contrayentes pertenecieran al mismo estrato social y reunieran
virtudes para tal unión, normalmente este papel lo desempeñaban mujeres
mayores.
A veces se concertaban los casamientos entre las familias cuando el
muchacho y la muchacha eran todavía muy jóvenes y cuando llegaban a la
edad conveniente se llevaba a cabo el matrimonio. Por ser acuerdo
pactado por los padres existían en su mayoría casos donde “no siempre eran felices en sus amores, porque generalmente se les daba por esposos a los que elegían sus padres”.
El matrimonio era acordado por los padres, pero si un hombre soltero
había tenido relaciones con una mujer debía casarse con ella, por lo que
existió un tipo de matrimonio por obligación. EL matrimonio dentro de
los antiguos mayas era de tipo monógamo. Sin embargo, se describen casos
donde la poligamia está presente.
La poliginia se refiere a la práctica de un hombre de contraer
matrimonio o simplemente unión con más de una mujer, es un fenómeno
social que ha existido a lo largo de toda la historia. Dentro de los
mayas esta práctica no era rechazada pero tampoco aceptada en su
totalidad, al contrario, existía como medio para justificar hechos
políticos o sociales, como alianzas con otros linajes, para mantener un
alto porcentaje de la descendencia familiar o como obtención de mano de
obra dentro de la familia ya que cuantos más miembros más producción.
No se conocen casos de hombres que tengan más de tres mujeres. En
este caso, todas viven juntas y se comparten las tareas. En esta
situación, hay una esposa favorita, usualmente es la primera y es quien
le trae los alimentos preparados por todas.
En la cueva de Aktún Usil en Yucatán, México, se han encontrado esculturas en forma de falo y de vagina
Esta práctica no estuvo difundida dentro
de todos los estratos sociales, la evidencia demuestra que únicamente
dentro de la clase alta maya se llevaba a cabo. Sin embargo, también
estaba reservada a los guerreros que se distinguían en los campos de
batalla.
Este hecho es apoyado por varias imágenes en murales, dinteles o
cerámica, en las cuales los señores nobles aparecen rodeados de varias
mujeres, aparentemente podrían ser sus esposas o concubinas, que al
ostentar poder poseían el derecho de disfrutar de cuantas mujeres
quisieran.
Dentro del matrimonio las relaciones sexuales que se suscitaban
debían de ser muy complacientes, es decir, se buscaba la satisfacción
sexual para ambos, debido a que el deleite erótico en la pareja era algo
obligatorio para uno y otro cónyuge, puesto que dar y recibir placer
era necesario para conservar la armonía con el cosmos.
Las relaciones sexuales eran entendidas de dos formas distintas.
Primero como la unión corporal del hombre y la mujer, algo solamente
físico, y, segundo, como la unión divina en el intercambio de lo
femenino y lo masculino, ya que ambas son partes fundamentales para la
reproducción biológica y social. Las relaciones sexuales matrimoniales
son el inicio de una vida.
A parte de buscar la satisfacción y el placer, la concepción de los
hijos era otra parte principal para llevar a cabo las relaciones
sexuales. La mujer le oraba a la Diosa Ixchel para que le concediera
muchos hijos, síntoma de prosperidad. Los mayas preferían concebir hijos
varones, pues ellos garantizaban la supervivencia familiar. Si
resultaba estéril, podía ser repudiada por su esposo.
Los antiguos mayas tenían varias creencias en el caso de que se diera
la esterilidad, una de ellas era la de acudir a la oración y
penitencias, así como a determinadas prácticas como bañarse en cierta
fuente de agua de mal olor y de peor sabor que eran calentadas para
contrarrestar la frialdad de la matriz y lograr ser fecundada, también
tomaban brebajes hechos con hierbas.
LA HOMOSEXUALIDAD
Los mayas eran tolerantes con la homosexualidad. La consideraba
preferible al sexo prematrimonial heterosexual, por lo que las elites
conseguían esclavos sexuales para sus hijos.
Para estudiar las prácticas homosexuales en el mundo prehispánico
maya se dispone básicamente de dos fuentes: la primera es a través de
los relatos de los primeros cronistas que entraron en contacto con los
habitantes de estos pueblos. Es difícil evaluar el grado de objetividad
de estos relatos, ya que en algunos casos, ellos tendían a exagerar los
hábitos sexuales de los nativos, siendo así narraciones muy subjetivos,
todo ello debido a sus creencias cristianas.
La segunda fuente son los registros prehispánicos como los
manuscritos tradicionales hechos por las mismas personas del lugar,
donde relatan los sucesos de su vida y su pueblo, sus costumbres y
tradiciones, así como a través de su arte, elemento fundamental para dar
a conocer su visión del mundo.
El códice de Dresde, documento maya del Posclásico
Fray Bartolomé De Las Casas relata la presencia de este tipo de
comportamiento, en su descripción los asocia con los hombres que sufren
de impotencia pero no clarifica de que tipo: “... hay en alguna
parte unos hombres mariones impotentes y que andan cubiertos como
mujeres y hacen los oficios como ellas, y que no tiran ni arco ni
flecha. Son muy membrudos y por eso llevan muy grandes cargas; de estos
se vio uno casado con un hombre de los otros. No se sabe si aquella
impotencia se causan ellos por ceremonia y religión, como los gallos
dedicados a la diosa Bericintia, o porque la naturaleza, errando, haya
causado aquella monstruosidad...”.
El sistema fue más permisible en el pueblo maya en comparación de
otros pueblos mesoamericanos, reconociéndole alto carácter social al
creer que la homosexualidad era preferible al sexo prematrimonial, donde
al joven se le enseñaba todo lo relacionado al sexo, para que cuando se
casara llegara con conocimiento del placer carnal, al mismo tiempo, la
mujer joven no corría el riesgo de perder su virginidad, ni de caer en
actos que transgredieran su cuerpo.
Las relaciones entre seres de un mismo sexo estuvieron presentes a lo
largo del desarrollo de la civilización maya, y no fueron uso exclusivo
de un cierto estrato social. Debemos tener claro, que el concepto de
una identidad homosexual o heterosexual fue creado durante la era
moderna.
En las cuevas de Nah Tunich (la casa de piedra) en el Petén
(Guatemala) se encontró en sus paredes una imagen de dos hombres mayas
abrazados de frente en un preludio de acto sexual. Fray Bartolomé de las
casas afirma en sus escritos que: "los jóvenes enviados a los templos practican en grave pecado de la sodomía".
Esta práctica era permitida para preservar la virginidad de las jóvenes
y evitar los embarazos no deseados. Se sabe de fiestas sexuales entre
los mayas que incluían el sexo homosexual.
La sexualidad que practicaban los pueblos prehispánicos fue duramente
censurada por los conquistadores ya que la consideraban un pecado. Fray
Bartolomé de las Casas escribe.”El sodomismo y la zoofilia eran demasiado libertinaje para ser admitidos por la Iglesia Católica”.
EL ADULTERIO
Era castigado como adulterio la relación de un hombre con una mujer
casada, asimismo la mujer casada con un varón soltero, por otro lado, no
era penada la relación que podía darse entre un hombre casado y una
mujer soltera y no se consideraba como adulterio el tener esclavas o
concubinas.
Los pueblos mayas tenían leyes que sancionaban los actos ilegítimos
que perjudicaran bienes fundamentales, las aplicaban de manera
significativa al adúltero. Para ser castigado debía ser capturado el
adultero consumando el hecho o simplemente cuando existían sospechas
fundamentadas.
López de Cogolludo en su libro “Historia de Yucatán”, describe parte de los castigos: “El
hombre o mujer que cometía adulterio, tenía pena de muerte, que se
ejecutaba flechándolos. Así se dice aborrecían este pecado contra quien
hubo castigos en personas muy principales, porque no había perdón, para
quien hallaban culpado, con que había mucha honestidad en los casados...
El que corrompía alguna doncella, o forzaba cualquier mujer tenía pena
de muerte, como el que acometía a mujer casada, o hija de alguno,
durante el dominio de sus padres, o le quebrantaba la casa. Dícese que
un señor de la ciudad de Mayapán, cabeza del reino, hizo matar
afrentosamente a un hermano suyo, porque corrompió una doncella”.
De igual manera lo describe Fray Bartolomé de las Casas: “El
mancebo que fornicaba con alguna doncella, no le daban otra pena sino
compelelle a que la tomase por mujer. Si la doncella estaba desposada
con otro, no la tomaba su esposo ni la vía más, sino pedía que le
restituyesen su dote o arras o precio que había dado, el cual pagaba el
que había corrompido y adulterado la doncella, dando al padre y a la
madre della. El que cometía fornicación con viuda y con esclava hacíanle
pagar luego, algunas veces sesenta plumas, otras veces ciento, o otras
cosas semejantes. El que adulteraba con mujer casada, le daban la misma
pena de las cien plumas; pero si lo tenía de costumbre, a ambos ahogaban
en pena”.
En general, las relaciones sexuales fuera del matrimonio eran mal
vistas dentro de esta sociedad, ya que se creía que el bien individual
no está por encima del colectivo, siendo el adulterio penado por
trasgredir y perjudicar el bien comunitario.
El Códice Laud donde se ve la vagina telúrica
LA PROSTITUCIÓN
Es muy poco lo que se sabe sobre la prostitución en tiempos
prehispánico, al igual que la homosexualidad son temas que no han sido
abordados con la seriedad que se merecen, dejando un gran vacío sobre
estos fenómenos sociales que podrían ayudar a comprender de una manera
más concreta la vida de los antiguos pueblos mayas.
La felación es asociada en su mayoría a las mujeres, principalmente
por que se creía más sexual que al hombre. Dentro de los pueblos nahuas a
las mujeres que se dedicaban a esta actividad se les conocían como “Ahuiani o Maqui” que significan “alegres, alegrarse, tener lo necesario y estar contento”.
Las Ahuianime aparecen como mujeres jóvenes y bellas, participantes
de varios tipos de eventos religiosos y culturales, generalmente
relacionados con el baile, en los cuales acompañan a los guerreros más
destacados. Su presencia en las fiestas relacionadas con la fertilidad,
tenía un valor sumamente simbólico.
Las llamadas maqui acompañaban a los soldados a los campos de
batalla. Los guerreros tenían un elevado estatus social y se les
permitía convivir con prostitutas, cosa que el sistema social normativo
de la época sancionaba como ilícito.
Sahagún lo describe de la siguiente manera: “En este mes llamado
quecholli, se manifestaban las mujeres públicas y deshonestas, y se
ofrecían al sacrificio en traje conocido y moderado, que eran las que
iban a las guerras, como la soldadesca, y las llamaban maqui, que quiere
decir, las entrometidas, y se aventuraban en las batallas, y muchas de
ellas se arrojaban a morir en ellas”.
La prostitución se pudo dar de manera constante dentro de la sociedad
maya, pero esta actividad no funcionaba como en la actualidad, pero sí
la forma de utilizar a estas personas, en su mayoría mujeres para
complacer sexualmente a un hombre en diferentes contextos de la vida.
Desempeñando un papel que era socialmente aceptado dentro de la
sociedad.
En el siguiente canto prehispánico de puede apreciar la idiosincrasia maya prehispánica: “recuerda
el canto de la fornicación, que se cante diez veces [...] ve a
atravesarla, a quitarle la virginidad, la belleza, a tu venadita. Ve a
colocarte sobre lo placentero de tu venadita hasta la décima capa del
inframundo, donde se desvanece el viento”.
Los mayas usaban adornos, afeites, depilación de cejas,
escarificaciones, tatuajes, limadura e incrustaciones dentales que junto
con el consumo de afrodisíacos naturales jugaron un papel relevante en
el sofisticado sistema de cortejo y seducción de los mayas.
Como vemos para finalizar, los mayas no reprobaron el placer ni practicaron el ‘antisexualismo’ como la cultura occidentalizada.
Había grandes diferencias sexuales entre los mayas y los
conquistadores españoles. Estos consideraban el sexo como pecaminoso y
solo debía tener una finalidad reproductiva, mientras que para los
mayas, la sexualidad era aceptada de forma natural y con flexibilidad
mental.
Para los españoles, la mujer maya debía ocultar su cuerpo tras las
ropas y negarse al placer sexual, pues como estamos viendo solo debía
tener una finalidad reproductiva. Sin embargo, tanto para los mayas como
para los otros pueblos mesoamericanos que hemos visto (incas y aztecas)
la sexualidad era algo deseable. El placer forma parte de la
transcendencia espiritual.
viernes, 21 de julio de 2017
Psicosis de inicio súbito en Emergencias, ¿cómo actuar?
Una estudiante de 19 años de edad de la universidad se presenta al
departamento de emergencias (ED) por presentar alteraciones de su
comportamiento. Se presentó con su compañera de cuarto después de
quejarse de que su novio estaba envenenando su comida. Antes de este
episodio, era una mujer sana sin antecedentes médicos o psiquiátricos.
Ella negó cualquier historia de consumo de drogas o de alcohol, y no
había recibido medicamentos en el pasado. Una historia adicional
proporcionada por su compañera de cuarto reveló que ella era normal cuando comenzaron la universidad, pero se había vuelto "realmente extraña" en las últimas dos semanas. Al examen clínico, sus signos vitales fueron:
Temperatura 37.3C
Frecuencia cardíaca 87 latidos / min
Frecuencia respiratoria de 18 respiraciones / min
Presión arterial 125/85 mm Hg
Saturación de oxígeno del 100% en el aire ambiente.
La paciente declaró repetidamente que su comida estaba envenenada y
la hacía enfermar. Estaba ligeramente desaliñada, el habla era
apresurada y con frenesí y parecía ser delirante con respecto al hecho
de ser envenenada. El resto del examen físico y neurológico fue normal.
No tenía rigidez de nuca, nistagmus, temblor, ataxia, erupciones
cutáneas o petequias, su marcha era normal. Poco después de terminar el
examen físico ella tuvo una convulsión tónico clónica de la que fuimos
testigos.
¿Qué piensa que está pasando con la paciente?
La presentación clínica sugiere una psicosis reciente. Sin embargo,
hay algunas importantes ''banderas rojas '' de alarma que indican que la
presentación no es consistente con un trastorno psiquiátrico primario.
En primer lugar, el paciente presentó una rápida progresión de sus
síntomas antes de lo cual ella había sido normal en su comportamiento.
En segundo lugar, el episodio convulsivo no encaja con un diagnóstico
psiquiátrico.
A pesar de tener una convulsión, su examen físico no era consistente
con un síndrome tóxico simpaticomimético. La trombosis venosa cerebral y
otros trastornos como las infecciones del sistema nervioso central
pueden causar convulsiones, sin embargo no esperaría delirios u otros
síntomas negativos, tales como la mala higiene o falta de aseo que
presentaba esta paciente.
Este parece en realidad un caso de encefalitis anti receptor alpha -
metil - D – asparato (NMDAR), un diagnóstico poco conocido en la
comunidad de medicina de emergencia. La encefalitis antiNMDAR es una
nueva condición autoinmune descrita sólo en la última década (1). En la
encefalitis anti-NMDAR, los propios anticuerpos del paciente están
dirigidos contra el receptor NMDA, que produce un síndrome
característico con síntomas psiquiátricos progresando a síntomas
neurológicos (2,3).
La enfermedad se describió inicialmente en mujeres jóvenes
previamente sanas con teratomas ováricos, pero ahora se sabe que la
enfermedad existe tanto en hombres como en mujeres en un amplio rango de
edad, y puede estar presente sin ese tumor (1,3 \5). Aunque un gran
número de médicos todavía no están familiarizados con este diagnóstico,
la enfermedad es más común que otras formas graves de encefalitis, como
la del virus del herpes simple (6). ¿Qué conclusiones principales sugieren el diagnóstico?
Aunque no hay hallazgos en el examen o en la historia clínica
específicos de la enfermedad, parece haber un patrón recurrente para los
afectados. Alrededor del 70% de los pacientes tienen síntomas
prodrómicos, como fiebre, náuseas, vómito, diarrea, dolor de cabeza o
infección respiratoria superior (7). Por lo general, los pacientes
suelen progresar hacia los síntomas psiquiátricos que pueden incluir
alucinaciones, psicosis, agitación, depresión y paranoia, lo que explica
que tantos pacientes sean inicialmente evaluados por un psiquiatra
(1,3,5).
También puede haber una interrupción de la memoria debido al efecto
del trastorno en el hipocampo (8). Los pacientes tienden a pasar a
desarrollar síntomas neurológicos, incluyendo confusión, dificultad para
hablar y trastornos del movimiento (3,5,6). Los pacientes también
pueden desarrollar disfunción autonómica, como arritmias, hipertermia,
hipotermia o hipoventilación que requiera intubación traqueal (2).
La tomografía computarizada (TAC) es probable que no resulte de
utilidad (9). Incluso la imagen del cerebro con resonancia magnética
(IRM) es normal en el 50%, el 70% de los casos (1,10). Cuando la RMN
demuestra anomalías, puede haber una atenuación T2 o hiperintensidad de
la en el hipocampo, cerebelo o corteza cerebral, tronco encefálico,
ganglios basales o médula espinal (7). Estos hallazgos son generalmente
sutiles y transitorios cuando están presentes (3).
Los pacientes que se someten a electroencefalografía (EEG) muestran
resultados anormales en la mayoría de los casos, típicamente hallazgos
no específicos, como una actividad eléctrica lenta o desorganizada (3).
Alrededor de la mitad de los pacientes muestran actividad epileptiforme
(5). Puede haber algunos patrones que son incluso sugerentes de la
encefalitis anti-NMDAR (11). Incluso en los pacientes sin convulsiones
clínicamente evidentes puede mostrar un estado epiléptico (12).
Por último, a punción lumbar es de gran utilidad diagnóstica. Los
pacientes pueden mostrar signos de inflamación, como una pleocitosis o
presión de apertura elevada. En los estudios, aproximadamente 50% a 90%
de los pacientes tiene pleocitosis y 25% - 30% de los pacientes tienen
proteínas elevadas (3,13,14). Los pacientes sospechosos de tener una
encefalitis anti-NMDAR pueden tener un título elevado de anticuerpos,
incluso si todos los demás estudios del líquido cefalorraquídeo (LCR)
son normales. ¿Qué otros diagnósticos se deberían considerar?
Como la paciente en la viñeta clínica se presentó con el cuadro de
una psicosis de nuevo inicio con características maníacas, los
diagnósticos diferenciales son numerosos. Las primeras consideraciones
incluyen una enfermedad psiquiátrica primaria, hipertiroidismo o cuadro
simpaticomimético por intoxicación o abuso. Dada la presencia de una
convulsión, el diagnóstico diferencial también debe incluir las
potenciales infecciones del sistema nervioso central como la meningitis,
encefalitis por herpes virus y enfermedades autoinmunes.
Si los pacientes con encefalitis anti-NMDAR se presentan con
inestabilidad autonómica, discinesias y rigidez, esto también puede
imitar el síndrome neuroléptico maligno (NMS). Varios pacientes con
encefalitis anti-NMDAR que se habían presentado inicialmente a un
psiquiatra comenzaron con neurolépticos para sus síntomas psiquiátricos,
lo que sugirió además un síndrome neuroléptico maligno (15). Como médico de Emergencias usted debe saber qué hacer ante una encefalitis anti-NMDAR
El tratamiento de primera línea consiste en inmunoglobulina
intravenosa (IVIG), esteroides, y el intercambio de plasma, así como la
resección de un tumor si está presente (3,7,10,16,17). Mientras que el
tratamiento probablemente no se iniciará en Emergencias, saber qué
estudios ordenar pueden ayudar a acelerar el diagnóstico lo que podría
ser de gran beneficio ya que se sabe que los pacientes tratados
anteriormente parecen tener mejores resultados (10).
En Emergencias, si se sospecha el diagnóstico, puede enviarse una
muestra de líquido cefalo-raquídeo y de suero para la determinación de
anticuerpos anti-NMDAR, aunque el LCR parece ser el estudio más sensible
(13).
¿Cómo debe estabilizarse al paciente?
El pilar del tratamiento en Emergencias se centrará en el
tratamiento de psicosis, convulsiones o hipoventilación si estuviera
presente.
Los pacientes con fiebre o convulsiones también deben recibir
tratamiento para una posible meningitis. Antibióticos y antivirales no
deben omitirse si la meningitis o la encefalitis por Herpes virus sigue
siendo viable en el diagnóstico.
Los pacientes con catatonía causada por encefalitis anti-NMDAR
no parecen responder a las benzodiazepinas, pero la administración de
benzodiacepinas puede ayudar a diferenciar al paciente de otras causas
de catatonia.
Los pacientes que desarrollan estado epiléptico o hipoventilación pueden requerir ventilación mecánica.
El EEG se debe utilizar para evaluar los pacientes intubados, para el status epilepticus en curso y evaluar para la necesidad de terapia anticonvulsiva adicional.
Controversias en el tratamiento ¿Cuáles son los pasos más importantes en el manejo del paciente?
Aunque el pilar del tratamiento consiste en la administración de
esteroides, inmunoglobulinas intravenosas, y en el intercambio de
plasma, junto con la resección del tumor si está presente, típicamente,
la terapia definitiva no se inicia en Emergencias. La terapia suele
retrasarse hasta que la enfermedad pueda confirmarse con títulos de
anticuerpos y, desafortunadamente, no siempre están disponibles.
Cuando los pacientes que no mejoran con el tratamiento inicial a
menudo se ensayan inmunomoduladores como rituximab o ciclofosfamida. En
este momento, no se han realizado estudios comparando las diferentes
modalidades de tratamiento (7,10).
Desde el punto de vista del médico de Emergencias, el papel más
importante en el tratamiento es hacer el diagnóstico correcto. La
esquizofrenia debe ser un diagnóstico de exclusión en una psicosis de
nuevo de inicio.
Probablemente, el diagnóstico de encefalitis anti-NMDAR ha sido
omitido durante varios años en Emergencias debido a la falta de
reconocimiento. Un estudio retrospectivo mostró que el 1% de todas las
admisiones en unidades de cuidados intensivos tuvieron autoanticuerpos
NMDAR y en un gran número de encefalitis “inexplicables” los casos
fueron probablemente debidos a autoanticuerpos NMDAR que se encontraron
mucho más tarde (18).
Unas 32 millones de personas quedarán sin cobertura si se deroga el Obamacre
Lo advirtió una comisión del Capitolio. También alertó que los precios de los seguros médicos se duplicarían en una década.
Un órgano técnico del Congreso de Estados Unidos advirtió este miércoles que la aprobación de una ley que simplemente derogue la reforma de salud que promulgó Barack Obama provocará que 32 millones de ciudadanos no tengan cobertura médica y que los precios de los seguros se dupliquen en una década.
La Oficina de Presupuesto del Congreso, un órgano no partidista que se ocupa de analizar todos los proyectos de ley en discusión para pronosticar sus consecuencias económicas y sociales, estimó que 17 millones de ciudadanos perderían su seguro médico en el primer año si se derogara la reforma de Obama, conocida como Obamacare, su expansión de Medicaid, el programa destinado a dar cobertura a los más pobres, y los impuestos que creó para financiar el sistema.
Además, calculó que los costos de los seguros médicos aumentarían en un promedio del 25% en el primer año.
Esta semana, la cúpula de la mayoría republicana en el Senado tuvo que reconocer ante las cámaras de televisión que no tenían las votos para aprobar una reforma de salud que reemplazara al Obamacare y que no los conseguirían en el corto o mediano plazo.
Ante esta nueva derrota legislativa, el presidente Donald Trump intentó rescatar políticamente la situación y llamó a su bancada en la cámara alta a, al menos, derogar el Obamacare y dejar para dentro de dos años, después de las elecciones parlamentarias de medio término, la elaboración de una nueva reforma.
Hoy el líder de la mayoría republicana en el Senado, el veterano Mitch McConnell recogió el guante y prometió que intentará modificar el proyecto de ley para sólo derogar la reforma de salud de Obama.
"La próxima semana estaremos votando sobre la moción para continuar, y tengo todas las expectativas de que podremos llegar al proyecto de ley", informó el senador a la prensa en la Casa Blanca, tras compartir un almuerzo con el presidente Trump, según la agencia de noticias EFE.
La reforma que promulgó Obama en 2010 logró que alrededor de 20 millones de ciudadanos pudieran comprar un seguro médico, pero aumentó significativamente el costo de las coberturas para el resto de la población.
Desde el primer momento en que entró en vigor, la ley se convirtió en un símbolo, de victoria y progreso para los demócratas, y de rechazo para los republicanos, quienes hicieron de su promesa de derogarla el eje de sus campañas legislativas y presidencial el año pasado.
El hombre llegó a Australia antes de lo que se creía
Encuentran herramientas de hace 65.000 años
que revelan que los seres humanos ya estaban en la gran isla antes de la
desaparición de la fauna gigante
Una investigadora con los aborígenes encargados de custodiar el yacimiento - David Vadiveloo. Copyright Gundjeihmi Aboriginal Corporation 2015
Cuando los primeros hombres salieron de África pudieron
llegar hasta las esquinas más remotas del planeta. Un equipo
internacional de investigadores ha encontrado una serie de artefactos,
entre ellos ocres y antiquísimas hachas, en un yacimiento del norte de Australia,
que indican que los seres humanos alcanzaron las tierras de «allá
abajo», como se conoce coloquialmente a la gran isla, hace unos 65.000
años, más de 10.000 años antes de lo que se pensaba. Esta hipótesis no
solo replantea un capítulo de la diáspora más importante de la
humanidad, sino que cuestiona la teoría de que fue el hombre el
responsable de la extinción de la megafauna única del lugar, como las versiones gigantes de los canguros, los wombats o las tortugas, hace más de 45.000 años. Tres hachas de diferentes capas del sitio y una piedra de afilar rectangular del nivel de 65.000 años- Dominic O'Brien. Copyright Gundjeihmi Aboriginal Corporation 2015Las
excavaciones llevadas a cabo en el refugio rocoso de Madjedbebe han
desenterrado más de 10.000 herramientas de piedra, ocres, restos
vegetales y huesos. Entre los artefactos encontrados en los últimos años
en varias capas de asentamiento se encuentran los «crayones» ocres y
otros pigmentos, lo que se cree que son las hachas más antiguas del
mundo y evidencias de que estos primeros seres humanos sembraron
semillas y procesaron plantas. Los pigmentos indican el uso de la
pintura para la expresión simbólica y artística, mientras que las herramientas pueden haber sido utilizadas para cortar la corteza o frutos de los árboles.
Todas las actuaciones en el lugar involucraron a la comunidad aborigen local. La Corporación Aborigen Gundjeihmi, que representa al pueblo Mirarr,
revisó los hallazgos gracias a un memorándum de entendimiento y un
contrato con los científicos, que daba a la comunidad la oportunidad de
supervisar la excavación. Los aborígenes estaban interesados en saber
más sobre los primeros ocupantes humanos, particularmente tras las
amenazas ambientales planteadas por las actividades mineras cercanas de
hoy en día.
Tras recuperar los artefactos, el equipo de investigación, liderado
por la Universidad de Queensland, utilizó una moderna técnica, la luminiscescencia ópticamente estimulada (OSL),
para determinar su antigüedad. La datación por radiocarbono, que
requiere un cierto nivel de carbono en una sustancia, puede analizar
materiales orgánicos de hasta 45.000 o 50.000 años. Pero la OSL va más
allá y puede datar la última vez que un grano de arena fue expuesto a la
luz solar, lo que es útil para determinar cuándo un artefacto fue
enterrado, hasta hace 100.000 años o más.
Esa y otras técnicas de
vanguardia ayudaron a establecer el tiempo en el que vivieron los
antiguos australianos y cómo era el entorno que los rodeaba. El equipo
encontró que cuando estos antepasados humanos llegaron, el norte de
Australia era más húmedo y frío. Además, la vegetación de Madjedbebe se
mantuvo estable durante la ocupación humana, lo que sugiere que no hubo
ningún cambio ambiental importante que pudiera haber llevado a los seres
humanos a abandonar el área.
En compañía de animales gigantes
Otra
consecuencia del estudio es que hasta ahora se pensaba que fueron los
seres humanos quienes llevaron a la extinción a los grandes animales de
la zona, debido a la caza o a la alteración de sus hábitos, «pero estas
fechas confirman que la gente llegó antes y no fue la causa central de
la muerte de la megafauna», explica Ben Marwick, antropólogo de la
Universidad de Washington. «Cambia la idea de que los seres humanos
destrozaron el paisaje y mataron a la megafauna por la coexistencia, lo
cual es una visión completamente diferente de la evolución humana».
Al
situar la fecha del asentamiento australiano 65.000 años atrás, los
investigadores confirman algunas de las teorías cambiantes sobre cuándo
abandonaron África los primeros humanos. Una visión común es que los
seres humanos se trasladaron a Asia hace 80.000 años, pero si migraron a
Australia unos 15.000 años después, significa que esos antepasados coexistieron con otro humano temprano en Asia, el pequeño Homo florensiensis.
También significa que estos primeros australianos precedieron a los
primeros europeos, que se cree que entraron en ese continente hace unos
45.000 años. Lo que aún no está claro es si abandonaron África en un
momento concreto, extendiendo gradualmente a la población a través de
Asia, Europa y Australia, o si hubo múltiples oleadas de migración.