Neil Durie Tsutsui, científico experto en el comportamiento de las hormigas, en su laboratorio.Mark BosterLos Angeles Times via Getty Images
No piensa la masa, piensa el individuo, nos dirán los mejores
pensadores y nos negarán las peores masas. Aprendo en la invitación a la
lectura Libroterapia, del editor Jordi Nadal, que Ralph Waldo
Emerson (1803-1882) fue el poeta del individualismo gringo, y en ese
sentido un creador de nuestro mundo. “Emerson captura el ethos
del espíritu americano, que es el individualismo”, ha dicho Harold
Bloom, maestro de críticos literarios. “Insiste en ti mismo y jamás
imites”, dijo Emerson. “El hombre verdaderamente grande es aquel que
entre la multitud mantiene con gallardía la independencia de la
soledad”, dijo Emerson. “¡Levántate de nuevo, viejo corazón!”, dijo
Emerson. Buenos consejos, queridos amigos, aunque sin duda más fáciles
de dar que de ejecutar.
Un filósofo muy próximo a la ciencia, Jesús Mosterín, sostiene una
ética inspirada en la mecánica estadística. Esta disciplina de la física
muestra que la temperatura de un vaso de agua, por ejemplo 30º en estos
días de canícula atroz, no es más que el promedio de la agitación de
las moléculas de agua que contiene. En el vaso hay moléculas tan
estáticas que, si todas fueran como ellas, aquello estaría congelado en
un bloque; y otras tan agitadas que, en cuanto pueden, se escapan al
aire y se rebautizan como vapor de agua. Pero su promedio da 30º, un
concepto estadístico. De modo similar, conceptos como “voluntad popular”
no son más que abstracciones de los anhelos, confesables o no, de cada
individuo. El gran problema de un sistema democrático no es atender a
las mayorías —para eso basta un contable— sino proteger a las minorías.
Ahí es donde se ve al político de casta (con perdón), al hombre o la
mujer de Estado. Lo demás son contables de visera y brazalete.
La ciencia utiliza a menudo organismos modelo, sistemas en los que
investigar lo que no se puede investigar en una persona, salvo que uno
sea el doctor Mengele. Los organismos modelo para estudiar la creación
de una estructura social no son las ovejas, como pensará algún
nihilista, sino las hormigas. Junto a las abejas, son los insectos con
un comportamiento colectivo más complejo, y algunos de los sistemas de
inteligencia artificial más innovadores se basan de hecho en su
comportamiento.
Las nuevas técnicas de edición genómica han permitido ahora a los
científicos meter las narices en el mismísimo núcleo del comportamiento
social de las hormigas. Y bastan cosas extremadamente simples, como la
alteración de un solo gen, para destruirlo por completo.
¿Es posible que nuestro comportamiento social sea también flor de un día? Qué tontería, ¿no?
Los comunistas lo hacen mejor: la fórmula roja para la felicidad sexual
Frente
al debate sobre la libertad sexual en Occidente, en los países del
Pacto de Varsovia se vivía esta parte la condición humana con menos
diálogo, pero con mucha más naturalidad
Bajo
el estado totalitario de la República Democrática Alemana, la
pornografía y la prostitución eran dos serios tabúes. “El negocio del
sexo de la Alemania Occidental estaba considerado por el régimen como un
síntoma de la decadencia burguesa”, afirmaba hace unos años el sociólogo Kurt Starke en un artículo publicado en ‘The Telegraph’.
Sin
embargo, no son pocos los hombres y las mujeres que recuerdan con
nostalgia el amor tal y como lo vivieron en aquella época: “En un estado
rígido que quería controlarlo todo, los ciudadanos estaban más emancipados por lo que respeta a su vida sexual, en particular la de las mujeres”, aclara Starke. A pesar del debate sobre el sexo abierto en Occidente, la gente del este era más natural y se sentía más satisfecha en la cama
Las
féminas del pacto de Varsovia disfrutaban de importantes derechos y
privilegios en comparación a sus coétaneas de la OTAN: importantes
inversiones públicas en su educación, ayudas a la maternidad,
anticonceptivos y la posibilidad de abortar favorecían que el rol que
desempeñaban fuera bastante menos tradicional.
Satisfaccion sexual e independencia femenina
En un estudio
conducido por Starke y otros sociólogos durante los años 90, se
descubrió que las féminas de la Alemania del Este tenían casi el doble de orgasmos
que las de la República Federal. Estas mujeres demostraban además menos
pudor a la hora de tomar la iniciativa y unas ideas sobre la sexualidad
especialmenete saludables: “Cuando una mujer no alcanzaba el orgasmo,
no se preocupaba por ello y simplemente decía ‘bueno, la próxima vez
será”, cuenta Starke.
En la misma línea, la historiadora Gisela Staupe
recalca que “a pesar del debate sobre el sexo abierto en Occidente y la
revolución que se estaba viviendo, la gente del este era más libre, más
natural y se sentía más satisfecha con su vida en la cama”. Trabajos de vanguardia estudiaron la igualdad entre sexos como un condicionante fundamental para el placer
“Claro que muchas cosas eran especialmente duras durante aquella época, pero mi vida estaba cargada de romance”, defiendeAnna Durcheva,
búlgara de 71 años y madre soltera durante décadas a ‘The New York
Times’. “Tras divorciarme tenía mi propio trabajo y mi salario, y no
necesitaba ningún hombre que me tuviera que mantener. Podía hacer lo que
quisiera”.
En contraste, Durcheva se lamenta de las condiciones
de vida que sufre ahora su hija: “Todo lo que hace es trabajar y
trabajar, y cuando vuelve a casa está cansada para pasar un rato con su
marido. Aunque no importa, él también está siempre cansado. Se sientan
delante de la televisión como si fueran zombies. Cuando yo tenía su
edad, me lo pasaba mucho mejor”.
Foto: iStock.
Los
Estados comunistas necesitaban la mano de obra de las mujeres para
cumplir los programas con los que llevar a cabo una rápida
industrialización, por dicho motivo la igualdad entre sexos acabó
avanzando a la misma velocidad. Los bolcheviquesliberalizaron el divorcio,
garantizaron una serie de derechos relativos a la reproducción y al
movilizar a las mujeres como fuerza de trabajo facilitaron su
independencia económica respecto a los varones.
Muchos de estos progresos se vieron frustrados en la Unión Soviética durante el gobierno de Iósif Stalin,
sin embargo, diferentes expertos de países como Checoslovaquia y
Polonia empezaron a interesarse por la vida sexual femenina con trabajos
de vanguardia que ligaban el placer en la intimidad con el contexto
social y cultural. En una
sociedad donde no se puede vender el cuerpo, surge otra libertad. La
gente no se sentía separada de él, algo que sí ocurre si se mercantiliza
Por
frecuentes, sensuales e intensos que fueran los estímulos, el placer
femenino no se podría desarrollar nunca de manera saludable si ellas se
encontraban estresadas, quemadas por su trabajo o preocupadas por el
futuro y por su estabilidad financiera: “Se centraron
en la importancia de la igualdad entre hombres y mujeres como un
componente fundamental del placer. Algunos defendían incluso que los
hombres tenían que compartir la responsabilidad de las labores
domésticas y de los niños para que el sexo mejorara”, señala Katerina Liskova, profesora de la Universidad Masaryk de Brno.
Aunque
se trabajó en los colegios para que las nuevas generaciones de hombres
vieran en las mujeres a una especie de camaradas, la herencia del
patriarcado no consiguió ser jamás abolida por completo el comunismo.
Con todo, las féminas de las naciones comunistas disfrutaban de una
autonomía inconcebible para sus contemporáneas del bloque capitalista.
Con las excepciones de Rumanía, Albania y la Unión Soviética
de Stalin, estados como Bulgaria, Polonia, Hungría, Checoslovaquia o la
República Democrática Alemana tenían partidas presupuestarias
directamente destinadas a las madres solteras, a las divorciadas y a las
viudas, así como programas de educación sexual y para el aborto. “La República me otorgó mi libertad. La democracia me quitó parte de ella”, asegura Durcheva.
El desnudo desde otro punto de vista
Pero
no solo la emancipación de la mujer jugó un papel destacado por lo que
se refiere a una sexualidad más saludable, también la concepción particular del cuerpo
tuvo una especial relevancia en este fenómeno. A pesar de las
limitaciones relativas a la pornografía y a la prostitución de las que
hablábamos al inicio, ciertas costumbres como el nudismo eran todo un fenómeno de masas en países como Alemania del Este.
Camping nudista en Alemania. (Creative Commons)
El naturismo era una practica común llevada a cabo por todas las generaciones,
que se efectuaba con libertad en campings, lagos y playas. Mientras
tanto, en el oeste, muchos ciudadanos no habían visto jamás ni a sus
propios padres desnudos: “Fueron las mujeres las que aceleraron este
movimiento. Cerca del 90% de la población había practicado de alguna
forma el nudismo. Era, sobre todo, una experiencia familiar que ni
siquiera estaba organizada. Todo el mundo era igual, no tenías que
entrar en un club. La gente vivía de ese modo y se sentía libre”,
asegura Starke. “Si vivo en una sociedad donde no puedo vender mi cuerpo, entonces tengo otro tipo de libertad. No me encuentro separado de él, algo que sí ocurre si lo mercantilizo”.
El extraño caso de la mujer que tenía orgasmos en su pie
Un estudio describe el primer caso de una
mujer que sufría orgasmos en el pie. La convalecencia tras una operación
provocó una alteración en su sistema nervioso que conectó sus
sensaciones sexuales con un punto de la planta de su pie
Javier Salas
La señora A vive en Holanda desde que tenía 21 años. De madre tanzana y
padre griego, acaba de cumplir los 55 en pleno disfrute de una vida
sexual de lo más provechosa: una media de tres encuentros semanales con
su marido. Sin embargo, a finales de 2008 su saludable vida sexual va a
sufrir un giro demencial, inimaginable, inédito en la literatura
científica. Tras una intervención quirúrgica complicada, pasó una
temporada en cuidados intensivos. Al recuperarse, algo se había vuelto
completamente loco en su sistema nervioso: comenzó a tener orgasmos,
hasta cinco o seis por día, en el pie izquierdo.
No se trata de erotismo fetichista, de una
parafilia centrada en los pies estimulada en sensuales masajes. Mucho se
ha escrito sobre la sexualidad del pie, esa extremidad que llega a
convertirse en objeto de devoción erótica. En el caso de la señora A no
había sublimación freudiana, sino sensaciones físicas: siente el orgasmo
allí, el clímax se desata en la planta del pie izquierdo, que asciende
por su pantorrilla hasta su vagina, según describe. Estos orgasmos duran
algo menos que los normales, entre cinco y seis segundos, y la dejan
exhausta. Curiosamente, en los encuentros sexuales con su marido, el
recorrido se produce al revés: el placentero estallido viaja desde su
clítoris y su vagina hasta la planta del pie.
La mujer llegaba a sufrir media docena de orgasmos al día provocados de forma espontánea en su pie
“[Los orgasmos] sólo se producen durante el día y se sienten como
ataques espontáneos, caminando, de pie o en reposo, en sitios
diferentes, ya sea en la calle, de tiendas o en el hogar”, describe el
estudio en el que se recoge el caso de la señora A—dándole ese nombre
ficticio—, cuya situación se había vuelto insostenible: en cualquier
momento o lugar, su maldito pie izquierdo desataba un orgasmo
inesperado, sin que mediara la más mínima excitación previa. Esos
orgasmos podales provocaban, además, lubricación vaginal e incluso
pequeñas pérdidas de orina.
Uno de los autores del estudio, el profesor Marcel Waldinger, cuenta que
cuando recibió en su despacho a la señora A estaba tan abochornada por
lo que le ocurría que le costaba horrores abordar el tema: “Estaba muy
avergonzada, lloraba y apenas podía hablar de su problema”. Meses de
pruebas después, seguía siendo presa de la vergüenza, una palabra que el
estudio de Waldinger menciona hasta en cinco ocasiones. “Durante los
exámenes físicos, que se hicieron en numerosas ocasiones en distintos
días, tuvimos que detenernos repetidamente después de que ella tuviera
uno o dos orgasmos, ya que era muy vergonzoso para la mujer y la dejaba
agotada”, explica Waldinger, neuropsiquiatra y profesor de
Psicofarmacología Sexual de la Universidad de Utrecht.
Tres años y medio de calvario
A lo largo de esos exámenes, los siete especialistas que llegaron a
tratarla —y que firman el estudio— descubrieron que el detonador de esos
orgasmos estaba localizado en un punto de la planta de su pie: cerca
del nacimiento de los dedos, entre el dedo índice y corazón. Al
estimular ese punto, ya fuera un fisioterapeuta con sus manos o mediante
pequeñas descargas eléctricas, esa terminación nerviosa saltaba como un
resorte, desatando el clímax en la señora A. Del mismo modo, la
estimulación eléctrica del lado izquierdo de su vagina provocaba ese
orgasmo que descendía por su gemelo hasta el pie.
”Estaba muy avergonzada, lloraba y apenas podía hablar de su problema”, recuerda su médico
A lo largo de las ocho páginas que tiene el
estudio, los investigadores tratan de desenredar la madeja en que se
había convertido su sistema nervioso. En noviembre de 2008, una
operación para retirarle la vesícula biliar salió mal y tuvieron que
mantenerla durante tres semanas en cuidados intensivos. Al terminar su
convalecencia, aparecieron por primera vez alteraciones sensoriales en
su pie izquierdo y dolores producidos por estímulos que normalmente no
son dolorosos. En junio de 2010 se le recetó un medicamento para tratar
de atenuar esas molestias. Dos días después, comenzaron los inéditos
orgasmos.
“La única explicación plausible es que los axones más largos se dañaran
tras la operación”, explica Waldinger. Los axones son las prolongaciones
de las neuronas encargadas de conducir los impulsos nerviosos. Los más
largos son precisamente los que pertenecen al nervio ciático, ese que
conecta con la médula las sensaciones de la punta del pie. Al ser tan
amplio y extenso, está especialmente expuesto a padecer daños como el
que debió de sufrir la señora A. La teoría que manejan es que el nervio,
comprimido durante la convalencencia, quedó dañado de forma reversible.
En ocasiones, la avería es de poca entidad, lo que permite la
regeneración del axón lesionado.
Única explicación plausible
Al despertar el nervio, y disparado por el efecto del medicamento, se
produjo en el cerebro una extraña asociación entre el sexo y el pie de
la mujer, solapándose y provocando que los orgasmos se sintieran desde
el clítoris al pie y desde el pie a la vagina, indistintamente. “Al
darnos cuenta de que el cerebro de la mujer probablemente estaba
mezclando la información que provenía del nervio del pie con la
información de los genitales, decidimos impedir que el nervio del pie
siguiera enviando información al cerebro”, explica el neuropsiquiatra,
que realizó a su paciente innumerables pruebas con todo tipo de
tecnologías hasta llegar a esa conclusión.
“No es un problema psicológico. Es neurológico y sabemos tratarlo”
Para evitar que aquel punto del pie
izquierdo siguiera volviendo loco al cerebro de la señora A, se
anestesió una pequeña parte de la raíz del nervio del pie que se
encuentra justo en la parte externa de la médula espinal. Este
procedimiento, realizado por un anestesiólogo en una sala de operaciones
bajo control de rayos X, duró unos 15 minutos. Después de la anestesia,
el cerebro dejó de recibir información desde ese punto, por lo que
cesaron casi de inmediato los orgasmos podales. “El cerebro ya no estaba
poniendo sensaciones orgásmicas en el pie izquierdo”, resume Waldinger,
que lo ha bautizado como síndrome del pie orgásmico en la revista
Journal of Sexual Medicine.
“El problema ha desaparecido por completo. Todavía sigo en contacto con
la señora A, que está enormemente aliviada y agradecida por el éxito de
nuestro tratamiento”, explica el profesor de la Universidad de Utrecht,
que ahora ha lanzado una campaña para encontrar más personas con
problemas similares con la intención de ayudarles a escapar de la jaula
de frustración y vergüenza en la que deben encontrarse. “No es un
problema psicológico. Es neurológico y sabemos tratarlo”, zanja. La
señora A llevaba dos años sufriendo media docena de orgasmos tan
espontáneos como bochornosos. Una vez determinada la causa, se lo
arreglaron en una intervención que duró un cuarto de hora.
La extraña conexión sexual de los pies
El profesor Marcel Waldinger está convencido de que el caso de la señora
A es excepcional, pero no único. “Esta área de investigación y
tratamiento neurosexual es bastante nuevo. No me sorprendería que
diéramos con otros lugares del cuerpo humano que estén implicadas en las
sensaciones orgásmicas”, asegura. “Por lo tanto, animo a la gente con
problemas sexológicos extraños a que se pongan en contacto conmigo a
través de mi página web: www.foot-orgasmo-syndrome.com“, anima orgulloso
tras resolver los problemas de la señora A.
Lo cierto es que no es la primera vez que la ciencia da con estas
peculiares conexiones entre las extremidades y los orgasmos humanos. En
1983, ya se describió el caso de un hombre de 45 años que sufría dolores
agudos, quemazón y calambres en sus dedos corazón y anular del pie
izquierdo sólo cuando eyaculaba, curiosamente también años después de
una operación. En 1998, se recogía en el libro Fantasmas en el cerebro
el caso de un hombre que sentía orgasmos en su pie amputado cuando tenía
relaciones sexuales.
una experiencia personal,inusual me paso con un compañera en España que tenia orgasmos violentos con espasmos cuando le chupaba el dedo gordo de los pies...
lunes, 14 de agosto de 2017
Si no respetas mis tetas, tu revolución no me interesa
El mercado está dominado por hombres, desde las fábricas hasta
los tejidos, pasandopor el diseño de las grandes marcas, y de las
pequeñas también
.
Resulta que yo me voy a una tienda a comprarme un sujetador. En la
tienda hay unos ciento y pico modelos... Pero solo dos modelos, dos, de
sujetador sin relleno y sin ‘push up’. El ‘push up’ es un invento que
centra, junta y aumenta el pecho para ganar por efecto óptico una talla.
Solo dos sujetadores entre cien hacían honor a su nombre y sujetaban.
Los demás no estaban pensados para realzar el escote. Y en toda la
tienda solo tres modelos de sujetadores, tres entre ciento y pico, eran
de la talla cien. Uno de ellos, atención, tenía además relleno y 'push
up'. Es decir, a algún genio se le ha ocurrido que si tienes la talla
cien todavía quieres que parezca que tienes una ciento cinco.
El contorno medio de pecho de la española mayor de 30 años está
entre 95 y 100 centímetros según numerosos estudios. Pero la tienda
había decidido que la mujer media española le interesaba cero y menos.
También había decidido que toda mujer española quiere aparentar más
pecho del que tiene y está dispuesta, en mor de tan noble causa, a
caminar incómoda todo el puñetero día. Y, sobre todo, está dispuesta a
arriesgar su salud. Porque el uso de un sujetador push up provoca
desplazamiento del tejido mamario, y puede causar un shock linfático
tóxico al comprimir el pecho y la axila.
Ya de paso, es casi imposible encontrar biquinis sin relleno,
porque se ve que la industria corsetera cree que a mí me encanta salir
del mar o la piscina con un litro de agua en cada teta, y que por
supuesto no tengo ningún interés en nadar cómoda.
Sujetadores para niñas
Me indigno cuando voy a unos grandes almacenes y veo que existen
sujetadores y biquinis para niñas, ¡para niñas!, con relleno. Que no
puedo comprar a mi hija de 13 años un sujetador o biquini sin relleno,
porque no los encuentro. Y que si tecleo «sujetador para niñas» en
Google me sale la friolera de… Aproximadamente 896.000 resultados. ¿Una
incitación a la pedofilia?
Las tetonas nos quejamos de que no encontramos sujetadores por
encima de la talla cien. Las de teta pequeña, de que no encuentran
sujetadores que no les suban las tetas a la garganta o no lleven dos
almohadoncitos cosidos. Por no hablar de que no entendemos que haya
sujetadores ¡deportivos! con relleno. ¿Hola?
Se lo comento a un amigo que me dice que esto no es tema serio
para un artículo, que hay temas más importantes. Le respondo que si a él
le obligaran a ir por la vida con un calzoncillo con aros, relleno y
encaje no opinaría así. Que si le obligaran a que le dolieran los huevos
cada día porque se le clava el aro de alambre, que si le obligaran a
arriesgarse a sufrir una rozadura en su aparato genital por culpa del
encaje, que si le obligaran, por cojones, a poner en juego la salud de
los suyos, seguro que se quejaba mucho más que yo.
Lo personal es político
Me resulta muy clarificador descubrir que el mercado está dominado
por hombres, desde las fábricas hasta los tejidos, pasando por los
fabricantes de elásticos y el diseño de las grandes marcas, y de las
pequeñas también. Y que correlativamente este dominio se corresponde con
el hartazgo que sienten las consumidoras ante un mercado dominado por
la mirada masculina.
Y esto que a ustedes les parece una tontería, a mí no me lo
parece. Porque lo personal es político. Recuerdo esta frase de Emma
Goldman: «Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa». Pues si no
puedo estar cómoda con mis tetas, tu opinión me interesa menos aún.
P. S.: Dedicado con amor a las corseteras del pequeño comercio de toda la vida que todavía venden sujetadores de talla cien.
Cómo cagar en el monte: revisión de la literatura científica
La contaminación de origen humano más antigua sigue dando que hablar al mundo de la ciencia.
Parece
mentira que, desde 1989, en que Kathleen Meyer publicó un protocolo
sostenible sobre como satisfacer nuestras necesidades fisiológicas, aun
no hayamos aprendido cómo gestionar este ancestral ritual de forma
sostenible. Y más aún en las montañas, que son fuentes de agua “limpia”
que abastecen a la mayor parte de la población del planeta. Aunque nos
agrade más o menos profundizar en estos temas, la contaminación
ambiental y nuestra salud están en juego, debido a los patógenos que
encontramos en los excrementos humanos.
Y
es que cada vez somos más los que cagamos en el monte. El turismo de
montaña en sus multiples formas (senderismo, escalada, trekking,
alpinismo, etc.) no ha parado de crecer. Por poner un ejemplo, se estima
que 300.000 personas intentan anualmente subir el Monte Fuji (Japón) y
más de 50.000 el Kilimanjaro (Tanzania). ¿Es necesario imaginar los
volúmenes fecales resultantes?
Cómo cagar en el monte, de Kathleen Meyer
La
revisión de la literatura científica sobre los excrementos de los
montañeros realizada por Michal Apollo de la Universidad de Cracovia,
muestra que se trata de un campo muy prolífico (y me ahorro el chiste
fácil). Esta abarca temas tan dispersos como el volumen de las heces y
la urina (para lo que existen fórmulas matemáticas para su cálculo), los
patógenos y riesgos para la salud, las preocupaciones de los montañeros
(y de los residentes locales), protocolos y técnicas para cagar, y
efectos en la vegetación.
El
tema de los patógenos es realmente importante puesto que bacterias como
la salmonela pueden sobrevivir hasta 51 semanas enterradas a 20 cm de
profundidad. Y como ocurre con muchos otros temas ambientales, lo que
hacemos a la naturaleza nos vuelve a nosotros. Varios estudios sobre
alpinistas en el Denali (al que por fin se cambió el nombre anterior por
éste que significa “el Grande” en el idioma local) y el Aconcagua
muestran que durante el descenso hasta el 30% de alpinistas tenía
síntomas de gastrointeritis aguda asociados a la contaminación fecal del
agua.
Tres
montañas sagradas eligió el autor de este estudio para analizar el
mundano aspecto de deshacernos de nuestros excrementos: Monte Fuji
(Japón), Kilimanjaro (Tanzania) y Yamunotri (India). Y tres categorías
para definir el impacto del acto en sí: no-invasiva (cuando se realiza
en baños habilitados con tanques sellados que se reciclan),
semi-invasiva (cuando se realiza en baños con tanques no sellados por lo
que puede haber filtraciones a las aguas subterráneas) e invasiva
(cuando el turista realiza por sí solo la actividad susodicha).
Japón
es un país pionero en el uso de tecnológia, y en el campo de los
excrementos humanos no iba a ser menos. Y no hablamos de llevarse las
heces de los refugios de montaña en helicóptero, una técnica efectiva,
pero que también atañe sus riesgos, por aquello de la fuerza de la
gravedad. Sino de modernos váteres ecológicos que, utilizando serrín,
pueden reciclar excrementos humanos sin gasto de una sola gota de agua y
producir un excelente fertilizante.
El
caso de Yamunotri desgraciadamente presenta váteres públicos con
tanques no sellados que contaminan las aguas del río Yamuna (río por
otra parte sagrado en la cultura local). Afortunadamente un nuevo
sistema de váteres ecológicos está en proceso, y utiliza una bacteria
descubierta en la Antártida que puede descomponer materia orgánica a
bajas temperaturas.
Por
último, el Kilimanjaro presenta el más alto potencial de mejora. Los
baños habilitados no disponen de tanques sellados y en ellos se
encuentran no solo heces, sino restos de comida, periódicos y productos
de higiene personal. Entre campos de altura, se recomienda a los
turistas que entierren las heces, pero dado el elevado número de
turistas, la ruta acabaría convirtiendose en un campo de minas. Como
medida disuasoria se está empezando a obligar a los touroperadores a que
sus clientes usen váteres portátiles o bolsas para transportar los
excrementos.
El
problema de las heces en montaña es de responsabilidades compartidas.
En ausencia de instalaciones adecuadas debería primar la regla de “no
dejes huella”, para lo que desde la pala hasta la bolsa (o un café en el
bar Manolo) son soluciones al alance de todos.
Ignacio Palomo
es Investigador Post-doctoral en el Centro Vasco para el Cambio
Climático (BC3) e investigador asociado del Laboratorio de
Socio-ecosistemas de la Universidad Autónoma de Madrid. Puedes seguirle
en su magnífico blog Luces de Montaña.