jueves, 17 de agosto de 2017

ATENTADO YIHADISTA EN ESPAÑA

A LAS 16.00 GMT,DE HOY SE HA PRODUCIDO UN GRAVE ATENTADO YIHADISTA EN EL CENTRO DE BARCELONA.
UNA FURGONETA HA ENTRADO  A TODA VELOCIDAD POR LAS RAMBLAS DE  DICHA CIUDAD.
DESPUES DE RECORRER UNOS METROS CHOCO CONTRA UN QUIOSKO.
UNOS HABLAN DE DOS TERRORISTAS  QUE HUYERON Y SE REFUGIARON EN UN BAR DEL MERCADO DE LA BOQUERIA DESDE DONDE EMPEZO UN TIROTEO.
HABRIA POR LO MENOS 4 MUERTOS,UN NIÑO ATROPELLADO EN UN COCHECITO  Y TRES TRANSEUNTES.
NO HAY MAS INFORMACION FIABLE. 
CONDENO EL HECHO.

QUE ES LA MAZA,SIN CANTERA QUE GOLPEAR ?


Hormigas

El gran problema de un sistema democrático no es atender a las mayorías —para eso basta un contable— sino proteger a las minorías

Neil Durie Tsutsui, científico experto en el comportamiento de las hormigas, en su laboratorio.
Neil Durie Tsutsui, científico experto en el comportamiento de las hormigas, en su laboratorio. Los Angeles Times via Getty Images
No piensa la masa, piensa el individuo, nos dirán los mejores pensadores y nos negarán las peores masas. Aprendo en la invitación a la lectura Libroterapia, del editor Jordi Nadal, que Ralph Waldo Emerson (1803-1882) fue el poeta del individualismo gringo, y en ese sentido un creador de nuestro mundo. “Emerson captura el ethos del espíritu americano, que es el individualismo”, ha dicho Harold Bloom, maestro de críticos literarios. “Insiste en ti mismo y jamás imites”, dijo Emerson. “El hombre verdaderamente grande es aquel que entre la multitud mantiene con gallardía la independencia de la soledad”, dijo Emerson. “¡Levántate de nuevo, viejo corazón!”, dijo Emerson. Buenos consejos, queridos amigos, aunque sin duda más fáciles de dar que de ejecutar.
Un filósofo muy próximo a la ciencia, Jesús Mosterín, sostiene una ética inspirada en la mecánica estadística. Esta disciplina de la física muestra que la temperatura de un vaso de agua, por ejemplo 30º en estos días de canícula atroz, no es más que el promedio de la agitación de las moléculas de agua que contiene. En el vaso hay moléculas tan estáticas que, si todas fueran como ellas, aquello estaría congelado en un bloque; y otras tan agitadas que, en cuanto pueden, se escapan al aire y se rebautizan como vapor de agua. Pero su promedio da 30º, un concepto estadístico. De modo similar, conceptos como “voluntad popular” no son más que abstracciones de los anhelos, confesables o no, de cada individuo. El gran problema de un sistema democrático no es atender a las mayorías —para eso basta un contable— sino proteger a las minorías. Ahí es donde se ve al político de casta (con perdón), al hombre o la mujer de Estado. Lo demás son contables de visera y brazalete.
La ciencia utiliza a menudo organismos modelo, sistemas en los que investigar lo que no se puede investigar en una persona, salvo que uno sea el doctor Mengele. Los organismos modelo para estudiar la creación de una estructura social no son las ovejas, como pensará algún nihilista, sino las hormigas. Junto a las abejas, son los insectos con un comportamiento colectivo más complejo, y algunos de los sistemas de inteligencia artificial más innovadores se basan de hecho en su comportamiento.
Las nuevas técnicas de edición genómica han permitido ahora a los científicos meter las narices en el mismísimo núcleo del comportamiento social de las hormigas. Y bastan cosas extremadamente simples, como la alteración de un solo gen, para destruirlo por completo.
¿Es posible que nuestro comportamiento social sea también flor de un día? Qué tontería, ¿no?

miércoles, 16 de agosto de 2017

LO UNICO BUENO DE LOS COMUNISTAS ERA COJER LIBREMENTE....Y EN OCCIDENTE PAGAR UNA BUENA PUTA Y TENER CORTE INGLES

El placer tras los muros del telón de acero

Los comunistas lo hacen mejor: la fórmula roja para la felicidad sexual

Frente al debate sobre la libertad sexual en Occidente, en los países del Pacto de Varsovia se vivía esta parte la condición humana con menos diálogo, pero con mucha más naturalidad

Foto: Partisana yugoslava. (Creative Commons)
Partisana yugoslava. (Creative Commons)
Bajo el estado totalitario de la República Democrática Alemana, la pornografía y la prostitución eran dos serios tabúes. “El negocio del sexo de la Alemania Occidental estaba considerado por el régimen como un síntoma de la decadencia burguesa”, afirmaba hace unos años el sociólogo Kurt Starke en un artículo publicado en ‘The Telegraph’.
Sin embargo, no son pocos los hombres y las mujeres que recuerdan con nostalgia el amor tal y como lo vivieron en aquella época: “En un estado rígido que quería controlarlo todo, los ciudadanos estaban más emancipados por lo que respeta a su vida sexual, en particular la de las mujeres”, aclara Starke.
A pesar del debate sobre el sexo abierto en Occidente, la gente del este era más natural y se sentía más satisfecha en la cama
Las féminas del pacto de Varsovia disfrutaban de importantes derechos y privilegios en comparación a sus coétaneas de la OTAN: importantes inversiones públicas en su educación, ayudas a la maternidad, anticonceptivos y la posibilidad de abortar favorecían que el rol que desempeñaban fuera bastante menos tradicional.

Satisfaccion sexual e independencia femenina

En un estudio conducido por Starke y otros sociólogos durante los años 90, se descubrió que las féminas de la Alemania del Este tenían casi el doble de orgasmos que las de la República Federal. Estas mujeres demostraban además menos pudor a la hora de tomar la iniciativa y unas ideas sobre la sexualidad especialmenete saludables: “Cuando una mujer no alcanzaba el orgasmo, no se preocupaba por ello y simplemente decía ‘bueno, la próxima vez será”, cuenta Starke.
En la misma línea, la historiadora Gisela Staupe recalca que “a pesar del debate sobre el sexo abierto en Occidente y la revolución que se estaba viviendo, la gente del este era más libre, más natural y se sentía más satisfecha con su vida en la cama”.
Trabajos de vanguardia estudiaron la igualdad entre sexos como un condicionante fundamental para el placer
“Claro que muchas cosas eran especialmente duras durante aquella época, pero mi vida estaba cargada de romance”, defiende Anna Durcheva, búlgara de 71 años y madre soltera durante décadas a ‘The New York Times’. “Tras divorciarme tenía mi propio trabajo y mi salario, y no necesitaba ningún hombre que me tuviera que mantener. Podía hacer lo que quisiera”.
En contraste, Durcheva se lamenta de las condiciones de vida que sufre ahora su hija: “Todo lo que hace es trabajar y trabajar, y cuando vuelve a casa está cansada para pasar un rato con su marido. Aunque no importa, él también está siempre cansado. Se sientan delante de la televisión como si fueran zombies. Cuando yo tenía su edad, me lo pasaba mucho mejor”.
Foto: iStock.
Foto: iStock.
Los Estados comunistas necesitaban la mano de obra de las mujeres para cumplir los programas con los que llevar a cabo una rápida industrialización, por dicho motivo la igualdad entre sexos acabó avanzando a la misma velocidad. Los bolcheviques liberalizaron el divorcio, garantizaron una serie de derechos relativos a la reproducción y al movilizar a las mujeres como fuerza de trabajo facilitaron su independencia económica respecto a los varones.
Muchos de estos progresos se vieron frustrados en la Unión Soviética durante el gobierno de Iósif Stalin, sin embargo, diferentes expertos de países como Checoslovaquia y Polonia empezaron a interesarse por la vida sexual femenina con trabajos de vanguardia que ligaban el placer en la intimidad con el contexto social y cultural.
En una sociedad donde no se puede vender el cuerpo, surge otra libertad. La gente no se sentía separada de él, algo que sí ocurre si se mercantiliza
Por frecuentes, sensuales e intensos que fueran los estímulos, el placer femenino no se podría desarrollar nunca de manera saludable si ellas se encontraban estresadas, quemadas por su trabajo o preocupadas por el futuro y por su estabilidad financiera: “Se centraron en la importancia de la igualdad entre hombres y mujeres como un componente fundamental del placer. Algunos defendían incluso que los hombres tenían que compartir la responsabilidad de las labores domésticas y de los niños para que el sexo mejorara”, señala Katerina Liskova, profesora de la Universidad Masaryk de Brno.
Aunque se trabajó en los colegios para que las nuevas generaciones de hombres vieran en las mujeres a una especie de camaradas, la herencia del patriarcado no consiguió ser jamás abolida por completo el comunismo. Con todo, las féminas de las naciones comunistas disfrutaban de una autonomía inconcebible para sus contemporáneas del bloque capitalista. Con las excepciones de Rumanía, Albania y la Unión Soviética de Stalin, estados como Bulgaria, Polonia, Hungría, Checoslovaquia o la República Democrática Alemana tenían partidas presupuestarias directamente destinadas a las madres solteras, a las divorciadas y a las viudas, así como programas de educación sexual y para el aborto. “La República me otorgó mi libertad. La democracia me quitó parte de ella”, asegura Durcheva.

El desnudo desde otro punto de vista

Pero no solo la emancipación de la mujer jugó un papel destacado por lo que se refiere a una sexualidad más saludable, también la concepción particular del cuerpo tuvo una especial relevancia en este fenómeno. A pesar de las limitaciones relativas a la pornografía y a la prostitución de las que hablábamos al inicio, ciertas costumbres como el nudismo eran todo un fenómeno de masas en países como Alemania del Este.
Camping nudista en Alemania. (Creative Commons)
Camping nudista en Alemania. (Creative Commons)
El naturismo era una practica común llevada a cabo por todas las generaciones, que se efectuaba con libertad en campings, lagos y playas. Mientras tanto, en el oeste, muchos ciudadanos no habían visto jamás ni a sus propios padres desnudos: “Fueron las mujeres las que aceleraron este movimiento. Cerca del 90% de la población había practicado de alguna forma el nudismo. Era, sobre todo, una experiencia familiar que ni siquiera estaba organizada. Todo el mundo era igual, no tenías que entrar en un club. La gente vivía de ese modo y se sentía libre”, asegura Starke. “Si vivo en una sociedad donde no puedo vender mi cuerpo, entonces tengo otro tipo de libertad. No me encuentro separado de él, algo que sí ocurre si lo mercantilizo”.

martes, 15 de agosto de 2017

Astor Piazzolla - Las cuatro estaciones porteñas (Compilado)


El extraño caso de la mujer que tenía orgasmos en su pie

Un estudio describe el primer caso de una mujer que sufría orgasmos en el pie. La convalecencia tras una operación provocó una alteración en su sistema nervioso que conectó sus sensaciones sexuales con un punto de la planta de su pie
Javier Salas
    

La señora A vive en Holanda desde que tenía 21 años. De madre tanzana y padre griego, acaba de cumplir los 55 en pleno disfrute de una vida sexual de lo más provechosa: una media de tres encuentros semanales con su marido. Sin embargo, a finales de 2008 su saludable vida sexual va a sufrir un giro demencial, inimaginable, inédito en la literatura científica. Tras una intervención quirúrgica complicada, pasó una temporada en cuidados intensivos. Al recuperarse, algo se había vuelto completamente loco en su sistema nervioso: comenzó a tener orgasmos, hasta cinco o seis por día, en el pie izquierdo.
No se trata de erotismo fetichista, de una parafilia centrada en los pies estimulada en sensuales masajes. Mucho se ha escrito sobre la sexualidad del pie, esa extremidad que llega a convertirse en objeto de devoción erótica. En el caso de la señora A no había sublimación freudiana, sino sensaciones físicas: siente el orgasmo allí, el clímax se desata en la planta del pie izquierdo, que asciende por su pantorrilla hasta su vagina, según describe. Estos orgasmos duran algo menos que los normales, entre cinco y seis segundos, y la dejan exhausta. Curiosamente, en los encuentros sexuales con su marido, el recorrido se produce al revés: el placentero estallido viaja desde su clítoris y su vagina hasta la planta del pie.
    La mujer llegaba a sufrir media docena de orgasmos al día provocados de forma espontánea en su pie

“[Los orgasmos] sólo se producen durante el día y se sienten como ataques espontáneos, caminando, de pie o en reposo, en sitios diferentes, ya sea en la calle, de tiendas o en el hogar”, describe el estudio en el que se recoge el caso de la señora A—dándole ese nombre ficticio—, cuya situación se había vuelto insostenible: en cualquier momento o lugar, su maldito pie izquierdo desataba un orgasmo inesperado, sin que mediara la más mínima excitación previa. Esos orgasmos podales provocaban, además, lubricación vaginal e incluso pequeñas pérdidas de orina.

Uno de los autores del estudio, el profesor Marcel Waldinger, cuenta que cuando recibió en su despacho a la señora A estaba tan abochornada por lo que le ocurría que le costaba horrores abordar el tema: “Estaba muy avergonzada, lloraba y apenas podía hablar de su problema”. Meses de pruebas después, seguía siendo presa de la vergüenza, una palabra que el estudio de Waldinger menciona hasta en cinco ocasiones. “Durante los exámenes físicos, que se hicieron en numerosas ocasiones en distintos días, tuvimos que detenernos repetidamente después de que ella tuviera uno o dos orgasmos, ya que era muy vergonzoso para la mujer y la dejaba agotada”, explica Waldinger, neuropsiquiatra y profesor de Psicofarmacología Sexual de la Universidad de Utrecht.
Tres años y medio de calvario

A lo largo de esos exámenes, los siete especialistas que llegaron a tratarla —y que firman el estudio— descubrieron que el detonador de esos orgasmos estaba localizado en un punto de la planta de su pie: cerca del nacimiento de los dedos, entre el dedo índice y corazón. Al estimular ese punto, ya fuera un fisioterapeuta con sus manos o mediante pequeñas descargas eléctricas, esa terminación nerviosa saltaba como un resorte, desatando el clímax en la señora A. Del mismo modo, la estimulación eléctrica del lado izquierdo de su vagina provocaba ese orgasmo que descendía por su gemelo hasta el pie.
     ”Estaba muy avergonzada, lloraba y apenas podía hablar de su problema”, recuerda su médico
A lo largo de las ocho páginas que tiene el estudio, los investigadores tratan de desenredar la madeja en que se había convertido su sistema nervioso. En noviembre de 2008, una operación para retirarle la vesícula biliar salió mal y tuvieron que mantenerla durante tres semanas en cuidados intensivos. Al terminar su convalecencia, aparecieron por primera vez alteraciones sensoriales en su pie izquierdo y dolores producidos por estímulos que normalmente no son dolorosos. En junio de 2010 se le recetó un medicamento para tratar de atenuar esas molestias. Dos días después, comenzaron los inéditos orgasmos.

“La única explicación plausible es que los axones más largos se dañaran tras la operación”, explica Waldinger. Los axones son las prolongaciones de las neuronas encargadas de conducir los impulsos nerviosos. Los más largos son precisamente los que pertenecen al nervio ciático, ese que conecta con la médula las sensaciones de la punta del pie. Al ser tan amplio y extenso, está especialmente expuesto a padecer daños como el que debió de sufrir la señora A. La teoría que manejan es que el nervio, comprimido durante la convalencencia, quedó dañado de forma reversible. En ocasiones, la avería es de poca entidad, lo que permite la regeneración del axón lesionado.
Única explicación plausible

Al despertar el nervio, y disparado por el efecto del medicamento, se produjo en el cerebro una extraña asociación entre el sexo y el pie de la mujer, solapándose y provocando que los orgasmos se sintieran desde el clítoris al pie y desde el pie a la vagina, indistintamente. “Al darnos cuenta de que el cerebro de la mujer probablemente estaba mezclando la información que provenía del nervio del pie con la información de los genitales, decidimos impedir que el nervio del pie siguiera enviando información al cerebro”, explica el neuropsiquiatra, que realizó a su paciente innumerables pruebas con todo tipo de tecnologías hasta llegar a esa conclusión.
    “No es un problema psicológico. Es neurológico y sabemos tratarlo”
Para evitar que aquel punto del pie izquierdo siguiera volviendo loco al cerebro de la señora A, se anestesió una pequeña parte de la raíz del nervio del pie que se encuentra justo en la parte externa de la médula espinal. Este procedimiento, realizado por un anestesiólogo en una sala de operaciones bajo control de rayos X, duró unos 15 minutos. Después de la anestesia, el cerebro dejó de recibir información desde ese punto, por lo que cesaron casi de inmediato los orgasmos podales. “El cerebro ya no estaba poniendo sensaciones orgásmicas en el pie izquierdo”, resume Waldinger, que lo ha bautizado como síndrome del pie orgásmico en la revista Journal of Sexual Medicine.

“El problema ha desaparecido por completo. Todavía sigo en contacto con la señora A, que está enormemente aliviada y agradecida por el éxito de nuestro tratamiento”, explica el profesor de la Universidad de Utrecht, que ahora ha lanzado una campaña para encontrar más personas con problemas similares con la intención de ayudarles a escapar de la jaula de frustración y vergüenza en la que deben encontrarse. “No es un problema psicológico. Es neurológico y sabemos tratarlo”, zanja. La señora A llevaba dos años sufriendo media docena de orgasmos tan espontáneos como bochornosos. Una vez determinada la causa, se lo arreglaron en una intervención que duró un cuarto de hora.

La extraña conexión sexual de los pies

El profesor Marcel Waldinger está convencido de que el caso de la señora A es excepcional, pero no único. “Esta área de investigación y tratamiento neurosexual es bastante nuevo. No me sorprendería que diéramos con otros lugares del cuerpo humano que estén implicadas en las sensaciones orgásmicas”, asegura. “Por lo tanto, animo a la gente con problemas sexológicos extraños a que se pongan en contacto conmigo a través de mi página web: www.foot-orgasmo-syndrome.com“, anima orgulloso tras resolver los problemas de la señora A.

Lo cierto es que no es la primera vez que la ciencia da con estas peculiares conexiones entre las extremidades y los orgasmos humanos. En 1983, ya se describió el caso de un hombre de 45 años que sufría dolores agudos, quemazón y calambres en sus dedos corazón y anular del pie izquierdo sólo cuando eyaculaba, curiosamente también años después de una operación. En 1998, se recogía en el libro Fantasmas en el cerebro el caso de un hombre que sentía orgasmos en su pie amputado cuando tenía relaciones sexuales.

una experiencia personal,inusual me paso con un compañera en España que tenia orgasmos violentos con espasmos cuando le chupaba el dedo gordo de los pies...

lunes, 14 de agosto de 2017


¿Cuál es el sujetador perfecto?

Si no respetas mis tetas, tu revolución no me interesa

Lucía Etxebarria

El mercado está dominado por hombres, desde las fábricas hasta los tejidos, pasandopor el diseño de las grandes marcas, y de las pequeñas también

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Resulta que yo me voy a una tienda a comprarme un sujetador. En la tienda hay unos ciento y pico modelos... Pero solo dos modelos, dos, de sujetador sin relleno y sin ‘push up’. El ‘push up’ es un invento  que centra, junta y aumenta el pecho para ganar por efecto óptico una talla. Solo dos sujetadores entre cien hacían honor a su nombre y sujetaban. Los demás no estaban pensados para realzar el escote. Y en toda la tienda solo tres modelos de sujetadores, tres entre ciento y pico, eran de la talla cien. Uno de ellos, atención, tenía además relleno y 'push up'. Es decir, a algún genio se le ha ocurrido que si tienes la talla cien todavía quieres que parezca que tienes una ciento cinco.
El contorno medio de pecho de la española mayor de 30 años está entre 95 y 100 centímetros según numerosos estudios. Pero la tienda había decidido que la mujer media española le interesaba cero y menos. También había decidido que toda mujer española quiere aparentar más pecho del que tiene y está dispuesta, en mor de tan noble causa, a caminar incómoda todo el puñetero día. Y, sobre todo, está dispuesta a arriesgar su salud. Porque el uso de un sujetador push up provoca desplazamiento del tejido mamario, y puede causar un shock linfático tóxico al comprimir el pecho y la axila.
Ya de paso, es casi imposible encontrar biquinis sin relleno, porque se ve que la industria corsetera cree que a mí me encanta salir del mar o la piscina con un litro de agua en cada teta, y que por supuesto no tengo ningún interés en nadar cómoda.

Sujetadores para niñas

Me indigno cuando voy a unos grandes almacenes y veo que existen sujetadores y biquinis para niñas, ¡para niñas!, con relleno. Que no puedo comprar a mi hija de 13 años un sujetador o biquini sin relleno, porque no los encuentro. Y que si tecleo «sujetador para niñas» en Google me sale la friolera de… Aproximadamente 896.000 resultados. ¿Una incitación a la pedofilia?
Las tetonas nos quejamos de que no encontramos sujetadores por encima de la talla cien. Las de teta pequeña, de que no encuentran sujetadores que no les suban las tetas a la garganta o no lleven dos almohadoncitos cosidos. Por no hablar de que no entendemos que haya sujetadores ¡deportivos! con relleno. ¿Hola?
Se lo comento a un amigo que me dice que esto no es tema serio para un artículo, que hay temas más importantes. Le respondo que si a él le obligaran a ir por la vida con un calzoncillo con aros, relleno y encaje no opinaría así. Que si le obligaran a que le dolieran los huevos cada día porque se le clava el aro de alambre, que si le obligaran a arriesgarse a sufrir una rozadura en su aparato genital por culpa del encaje, que si le obligaran, por cojones, a poner en juego la salud de los suyos, seguro que se quejaba mucho más que yo.

Lo personal es político

Me resulta muy clarificador descubrir que el mercado está dominado por hombres, desde las fábricas hasta los tejidos, pasando por los fabricantes de elásticos y el diseño de las grandes marcas, y de las pequeñas también. Y que correlativamente este dominio se corresponde con el hartazgo que sienten las consumidoras ante un mercado dominado por la mirada masculina.
Y esto que a ustedes les parece una tontería, a mí no me lo parece. Porque lo personal es político. Recuerdo esta frase de Emma Goldman: «Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa». Pues si no puedo estar cómoda con mis tetas, tu opinión me interesa menos aún.
P. S.: Dedicado con amor  a las corseteras del pequeño comercio de toda la vida que todavía venden sujetadores de talla cien.

QUE CAGADA!!!!

NO DEJES HUELLA

Cómo cagar en el monte: revisión de la literatura científica

La contaminación de origen humano más antigua sigue dando que hablar al mundo de la ciencia.
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Parece mentira que, desde 1989, en que Kathleen Meyer publicó un protocolo sostenible sobre como satisfacer nuestras necesidades fisiológicas, aun no hayamos aprendido cómo gestionar este ancestral ritual de forma sostenible. Y más aún en las montañas, que son fuentes de agua “limpia” que abastecen a la mayor parte de la población del planeta. Aunque nos agrade más o menos profundizar en estos temas, la contaminación ambiental y nuestra salud están en juego, debido a los patógenos que encontramos en los excrementos humanos.
Y es que cada vez somos más los que cagamos en el monte. El turismo de montaña en sus multiples formas (senderismo, escalada, trekking, alpinismo, etc.) no ha parado de crecer. Por poner un ejemplo, se estima que 300.000 personas intentan anualmente subir el Monte Fuji (Japón) y más de 50.000 el Kilimanjaro (Tanzania). ¿Es necesario imaginar los volúmenes fecales resultantes?
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Cómo cagar en el monte, de Kathleen Meyer
La revisión de la literatura científica sobre los excrementos de los montañeros realizada por Michal Apollo de la Universidad de Cracovia, muestra que se trata de un campo muy prolífico (y me ahorro el chiste fácil). Esta abarca temas tan dispersos como el volumen de las heces y la urina (para lo que existen fórmulas matemáticas para su cálculo), los patógenos y riesgos para la salud, las preocupaciones de los montañeros (y de los residentes locales), protocolos y técnicas para cagar, y efectos en la vegetación.
El tema de los patógenos es realmente importante puesto que bacterias como la salmonela pueden sobrevivir hasta 51 semanas enterradas a 20 cm de profundidad. Y como ocurre con muchos otros temas ambientales, lo que hacemos a la naturaleza nos vuelve a nosotros. Varios estudios sobre alpinistas en el Denali (al que por fin se cambió el nombre anterior por éste que significa “el Grande” en el idioma local) y el Aconcagua muestran que durante el descenso hasta el 30% de alpinistas tenía síntomas de gastrointeritis aguda asociados a la contaminación fecal del agua.
Tres montañas sagradas eligió el autor de este estudio para analizar el mundano aspecto de deshacernos de nuestros excrementos: Monte Fuji (Japón), Kilimanjaro (Tanzania) y Yamunotri (India). Y tres categorías para definir el impacto del acto en sí: no-invasiva (cuando se realiza en baños habilitados con tanques sellados que se reciclan), semi-invasiva (cuando se realiza en baños con tanques no sellados por lo que puede haber filtraciones a las aguas subterráneas) e invasiva (cuando el turista realiza por sí solo la actividad susodicha).
Japón es un país pionero en el uso de tecnológia, y en el campo de los excrementos humanos no iba a ser menos. Y no hablamos de llevarse las heces de los refugios de montaña en helicóptero, una técnica efectiva, pero que también atañe sus riesgos, por aquello de la fuerza de la gravedad. Sino de modernos váteres ecológicos que, utilizando serrín, pueden reciclar excrementos humanos sin gasto de una sola gota de agua y producir un excelente fertilizante.
Wag-bag
Bolsas para disponer de excrementos. Disponen de una masa especial para estabilizar el contenido y se venden a un módico precio. © Clean Waste.
El caso de Yamunotri desgraciadamente presenta váteres públicos con tanques no sellados que contaminan las aguas del río Yamuna (río por otra parte sagrado en la cultura local). Afortunadamente un nuevo sistema de váteres ecológicos está en proceso, y utiliza una bacteria descubierta en la Antártida que puede descomponer materia orgánica a bajas temperaturas.
Por último, el Kilimanjaro presenta el más alto potencial de mejora. Los baños habilitados no disponen de tanques sellados y en ellos se encuentran no solo heces, sino restos de comida, periódicos y productos de higiene personal. Entre campos de altura, se recomienda a los turistas que entierren las heces, pero dado el elevado número de turistas, la ruta acabaría convirtiendose en un campo de minas. Como medida disuasoria se está empezando a obligar a los touroperadores a que sus clientes usen váteres portátiles o bolsas para transportar los excrementos.
El problema de las heces en montaña es de responsabilidades compartidas. En ausencia de instalaciones adecuadas debería primar la regla de “no dejes huella”, para lo que desde la pala hasta la bolsa (o un café en el bar Manolo) son soluciones al alance de todos.
Estudio original



Ignacio Palomo es Investigador Post-doctoral en el Centro Vasco para el Cambio Climático (BC3) e investigador asociado del Laboratorio de Socio-ecosistemas de la Universidad Autónoma de Madrid. Puedes seguirle en su magnífico blog Luces de Montaña.


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